El dólar global se estabilizó el martes en 99,08, tras una ligera recuperación después de una caída del 0,3% el día anterior. Este movimiento se produce en un contexto donde las expectativas de un acuerdo de paz en Medio Oriente, especialmente en relación con Irán, han comenzado a desvanecerse. Los nuevos ataques estadounidenses contra objetivos iraníes han generado incertidumbre, lo que ha llevado a los inversores a reconsiderar sus posiciones. La perspectiva de un acuerdo que permita reabrir el estrecho de Ormuz, crucial para el transporte de petróleo, se ha visto afectada por estos acontecimientos, lo que ha llevado a un aumento en la volatilidad del mercado.

El euro, por su parte, retrocedió a 1,163 dólares, mientras que la libra esterlina cayó un 0,2% hasta 1,347 dólares. El yen japonés también se vio afectado, con el dólar subiendo un 0,2% hasta 159,21 yenes. Este cambio en el sentimiento del mercado ha tenido un impacto negativo en las monedas de los mercados emergentes, que habían mostrado cierta fortaleza en días anteriores debido a la expectativa de un acuerdo de paz que podría haber aliviado la presión sobre los precios del petróleo.

Los precios del petróleo, que habían caído por debajo de los 100 dólares por barril en medio de la esperanza de un acuerdo, comenzaron a recuperarse al inicio de la jornada del martes, con el crudo Brent subiendo un 1,5% hasta 97,76 dólares por barril. Sin embargo, los analistas advierten que no se espera que los precios de la energía regresen a los niveles anteriores a la guerra en el corto plazo, lo que podría mantener la inflación y las preocupaciones sobre los tipos de interés en niveles elevados. Esto es relevante para los mercados emergentes, incluidos los de Argentina, donde la inflación ya es un tema candente.

Los futuros de los índices bursátiles estadounidenses, por otro lado, alcanzaron máximos históricos el martes, impulsados por el optimismo en torno a las acciones relacionadas con la inteligencia artificial. Los E-minis del Dow Jones subieron 273 puntos, o un 0,54%, mientras que los E-minis del S&P 500 y del Nasdaq 100 también mostraron aumentos significativos. Este optimismo en el sector tecnológico contrasta con la incertidumbre en el ámbito geopolítico, lo que refleja una desconexión entre los mercados de acciones y las tensiones globales.

De cara al futuro, los inversores deberán estar atentos a las declaraciones de los líderes políticos y a los desarrollos en el conflicto en Medio Oriente. La situación en Irán y las respuestas de Estados Unidos serán cruciales para determinar la dirección del dólar y los precios del petróleo en las próximas semanas. Además, la evolución de las tasas de interés en Estados Unidos y su impacto en los mercados emergentes, como el argentino, será un factor a monitorear, especialmente con la inflación en niveles elevados y la incertidumbre política que afecta a la región.