- La mora crediticia de los hogares llegó al 11,5%, un aumento de 8,2 puntos en un año.
- El impago de las empresas se sitúa en 3,1%, lejos del pico del 8,1% en febrero de 2020.
- La mora en préstamos personales alcanzó un 14,2%, más del triple que hace un año.
- Las tasas de interés activas para préstamos personales rondan el 65%, encareciendo el crédito.
- El FMI prevé un superávit fiscal del 2,25% del PIB en los próximos años, limitando estímulos fiscales.
- Los salarios registrados han caído un 9,2% real desde diciembre de 2023.
La mora crediticia de los hogares argentinos continúa su ascenso, alcanzando un alarmante 11,5% en marzo, según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Este incremento representa el decimosexto mes consecutivo de aumento, aunque se observa una desaceleración en la tasa de crecimiento, que solo subió 0,3 puntos en comparación con meses anteriores. Sin embargo, el aumento es significativo si se considera que en marzo del año pasado la mora se encontraba en un 3,3%, lo que implica un incremento de 8,2 puntos en un año, más que triplicando su nivel anterior.
El informe del BCRA también revela que la mora empresarial ha seguido una tendencia similar, con un aumento que ya lleva once meses. Actualmente, el impago de las empresas se sitúa en un 3,1%, aunque esto es considerablemente menor que el pico del 8,1% registrado en febrero de 2020. La situación de la mora crediticia refleja el deterioro del salario real, que ha impactado negativamente en la capacidad de las familias y empresas para cumplir con sus obligaciones crediticias. La caída del poder adquisitivo ha llevado a una reducción en la demanda de crédito, lo que a su vez afecta la actividad económica en general.
Los altos niveles de mora crediticia están limitando la capacidad de los bancos para ofrecer nuevos créditos, a pesar de que las tasas de interés de los depósitos se sitúan apenas por encima del 20% anual. Los préstamos personales, por su parte, presentan tasas de interés activas que rondan el 65%, lo que encarece aún más el acceso al crédito. La mora en préstamos personales ha alcanzado un pico histórico del 14,2%, un aumento notable desde el 4,1% registrado en marzo del año pasado. Este incremento en la mora crediticia no solo afecta a los hogares, sino que también repercute en la salud financiera de las entidades bancarias, que deben ajustar sus políticas de crédito ante el creciente riesgo.
Desde el análisis de LCG, se señala que para lograr una recuperación económica sostenible en el corto plazo es necesario mejorar el salario real, aumentar el crédito o implementar un empujón fiscal. Sin embargo, las perspectivas no son alentadoras, ya que se prevé que el poder adquisitivo no se recupere en el corto plazo. La demanda de crédito ha mostrado algunos signos de levantamiento en sectores específicos, pero la oferta de crédito seguirá restringida, incluso si los indicadores de mora mejoran. La idea de que la venta de carteras morosas por parte de los bancos podría reducir automáticamente el riesgo de crédito percibido es considerada una fantasía, ya que no se ha demostrado que esto ocurra de manera efectiva.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha indicado que el superávit fiscal seguirá creciendo, alcanzando el 2,25% del PIB en los próximos años, lo que limita las posibilidades de un estímulo fiscal significativo. En cuanto a los salarios, los trabajadores registrados han visto una caída del 9,2% en términos reales desde la llegada del actual gobierno en diciembre de 2023 hasta marzo de este año. Los salarios en el sector privado han caído un 4,7% y los del sector público un 17,1%. Estos datos sugieren que la situación económica podría empeorar si no se toman medidas efectivas para abordar el problema del salario real y la mora crediticia.
A futuro, será crucial monitorear la evolución de la mora crediticia y su impacto en la economía. Las próximas decisiones del BCRA sobre tasas de interés y políticas de crédito serán determinantes para el comportamiento del mercado. Además, se deberá prestar atención a los próximos informes del FMI y las proyecciones sobre el salario real, ya que estos factores influirán en la capacidad de las familias y empresas para cumplir con sus obligaciones financieras. La situación en Brasil y otros países de la región también podría tener un efecto en la dinámica del crédito en Argentina, por lo que es importante seguir de cerca estos desarrollos.
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