La Cumbre de Crecimiento y Medio Ambiente organizada por Sofofa ha resaltado la necesidad de fomentar la inversión en Chile sin comprometer los estándares ambientales. En un contexto de estancamiento económico, con un desempleo superior al 8% durante 39 meses consecutivos y casi un millón de personas sin trabajo, la presidenta de Sofofa, Rosario Navarro, enfatizó que el país no debe elegir entre desarrollo y medio ambiente. Este encuentro reunió a líderes empresariales, académicos y funcionarios públicos para discutir cómo modernizar la regulación ambiental sin sacrificar la protección del entorno.

Navarro destacó que la incertidumbre regulatoria es uno de los principales obstáculos para la inversión. Actualmente, hay 130 proyectos en calificación ambiental que representan más de 42 mil millones de dólares en inversión y la posibilidad de generar cerca de 65 mil empleos directos. Sin embargo, la falta de claridad en los plazos y la constante modificación de las reglas generan un clima de desconfianza que frena el crecimiento. La presidenta de Sofofa subrayó que la solución no es bajar los estándares, sino establecer un sistema de permisos más predecible y eficiente.

Durante la cumbre, el académico de Harvard, Petros Koutrakis, presentó un estudio sobre el impacto de un programa de recambio de calefactores a leña por sistemas eléctricos en la Región Metropolitana. Este programa, impulsado por Anglo American, ha demostrado reducir en un 30% los contaminantes en los hogares beneficiados. Koutrakis resaltó que la colaboración entre el sector público y privado es fundamental para abordar los desafíos ambientales y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, sugiriendo que el desarrollo y la sostenibilidad pueden coexistir.

La minería, tradicionalmente vista como un sector extractivista, se está transformando hacia un modelo más sostenible. Juan Pablo Schaeffer, gerente general de Anglo American en Chile, afirmó que la industria debe generar valor ambiental y no solo enfocarse en la extracción de recursos. La compañía se comprometió a reemplazar más de 57 mil calefactores en un plazo de siete años, lo que no solo busca compensar las emisiones del proyecto Los Bronces Integrado, sino también mejorar la calidad del aire en Santiago y reducir costos de salud.

A medida que Chile busca modernizar su institucionalidad ambiental, es crucial que los actores involucrados trabajen en conjunto para lograr un equilibrio entre desarrollo económico y protección ambiental. La cumbre dejó claro que la modernización del sistema no implica la flexibilización de los estándares, sino la necesidad de utilizar mejor la información y las nuevas tecnologías para avanzar hacia procesos más eficientes. La implementación de plataformas como PRISMA, que utiliza inteligencia artificial para analizar datos del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, podría ser un paso significativo hacia la mejora de la regulación y la atracción de inversiones.