A poco más de una semana del inicio del trámite del proyecto de Reconstrucción Nacional en el Senado chileno, se anticipa un debate prolongado que podría extenderse por más de un mes. El gobierno de José Antonio Kast ha propuesto una reducción del impuesto corporativo del 27% al 23%, además de establecer una invariabilidad tributaria por 25 años y la reintegración del sistema. Esta iniciativa ha generado un intenso análisis tanto en el oficialismo como en la oposición, donde se están evaluando los impactos económicos y sociales de estas medidas.

En el contexto actual, la oposición ha mantenido reuniones estratégicas para coordinar su postura frente a la reforma. Aunque se han comprometido a actuar de manera unida, los senadores reconocen que es prematuro definir una posición definitiva sobre el articulado de la norma. Sin embargo, han expresado su rechazo a la idea de legislar sin modificaciones sustanciales, lo que indica que el camino hacia la aprobación de la reforma podría ser complicado. Los economistas, incluidos exministros de Hacienda, han señalado que la propuesta del gobierno no cuenta con el respaldo suficiente y que es necesario un amplio acuerdo político y técnico.

El debate se centra en la rebaja del impuesto corporativo, que algunos senadores ven como una palanca para fomentar la inversión, siempre que se implementen compensaciones adecuadas. Sin embargo, la invariabilidad tributaria y la eliminación de contribuciones a la primera vivienda para adultos mayores han sido puntos de controversia. La oposición ha manifestado que la propuesta del gobierno podría ser considerada como un intento de avanzar sin un consenso real, lo que podría generar tensiones en el proceso legislativo.

Desde el oficialismo, se están explorando alternativas para llegar a un acuerdo. Los senadores de Renovación Nacional han propuesto reemplazar el Crédito al Empleo por un Ingreso Social Garantizado y establecer una tasa permanente del 12,5% para las pequeñas y medianas empresas (Pymes). Estas propuestas buscan abrir un canal de diálogo con la oposición y facilitar la discusión sobre la reforma tributaria. La disposición a negociar podría ser un indicativo de que ambas partes están buscando un terreno común para avanzar en la legislación.

A medida que se acercan las deliberaciones en el Senado, es crucial para los inversores y analistas monitorear el desarrollo de este proceso. La fecha de inicio del debate en la Cámara Alta está programada para los próximos días, y cualquier cambio en la propuesta original podría tener repercusiones significativas en el clima de inversión en Chile y en la región. La forma en que se resuelva esta reforma tributaria podría influir en la percepción de riesgo del país y en su atractivo para los inversores extranjeros, especialmente en un contexto donde la economía chilena busca recuperarse tras los efectos de la pandemia y la inestabilidad política.