La reciente firma del acuerdo comercial entre México y la Unión Europea ha generado un cambio significativo en el comercio regional, especialmente para Argentina. Este nuevo pacto elimina aranceles para el 99% de los productos intercambiados entre ambos bloques, lo que podría desplazar a los productos argentinos del mercado mexicano. Sectores clave como alimentos, lácteos y aceites están en la mira, ya que la apertura preferencial para productos europeos incrementará la competencia en un mercado donde Argentina ya tiene presencia.

El acuerdo, que actualiza un tratado vigente desde el año 2000, establece un cronograma de desgravación arancelaria que se extenderá entre siete y diez años para ciertos productos. México, que actualmente es el segundo mayor importador de productos agroalimentarios europeos en América Latina, realizó compras que superan los 2.700 millones de euros anuales. Este contexto plantea un desafío para los exportadores argentinos, que podrían ver reducidas sus cuotas en el mercado mexicano, especialmente en rubros donde ya compiten, como carnes y lácteos.

La eliminación de aranceles para productos como pasta, chocolate y huevos, que antes enfrentaban gravámenes de hasta el 100%, representa una oportunidad para los exportadores europeos. Del lado europeo, se liberará el ingreso de miles de toneladas de carne porcina, quesos y preparados lácteos, que actualmente tienen aranceles de hasta el 45%. Aunque Argentina no compite directamente en todos esos segmentos, la entrada de productos europeos a precios más competitivos podría alterar los precios internacionales y reposicionar a los proveedores dentro de América Latina.

El impacto en el sector agroindustrial argentino podría ser considerable. La presión sobre los márgenes de ganancia es inminente, ya que los precios de los productos alimenticios podrían verse afectados por la competencia creciente. Además, el acuerdo incluye mecanismos que agilizan el acceso sanitario para los exportadores europeos, lo que podría darles una ventaja adicional frente a los competidores latinoamericanos, incluyendo a Argentina, Brasil y Chile.

En el contexto actual, donde el consumo interno en Argentina se debilita, las exportaciones de carne vacuna han mostrado un crecimiento notable. Entre enero y marzo de 2026, las ventas externas de carne crecieron un 17,1% interanual, alcanzando 199.658 toneladas. Sin embargo, la producción local ha caído, lo que ha llevado a un aumento en los precios internacionales. En abril, las exportaciones de carne generaron USD 321 millones, un 19,7% más que el año anterior, a pesar de que el volumen exportado disminuyó un 13%. Este fenómeno sugiere que, aunque el mercado interno enfrenta dificultades, las oportunidades en el exterior podrían ser un salvavidas para el sector agropecuario argentino.

A futuro, será crucial observar cómo se desarrollan las dinámicas comerciales entre México y la Unión Europea y su efecto en el comercio argentino. La implementación del acuerdo y su cronograma de desgravación arancelaria se extenderán en los próximos años, lo que permitirá evaluar el impacto real en el mercado. Los productores argentinos deberán adaptarse a este nuevo escenario competitivo, buscando formas de diferenciarse y mantener su participación en el mercado mexicano y otros mercados latinoamericanos.