Colombia se encuentra en medio de una crisis energética aguda, exacerbada por la reciente interrupción del tráfico en el Estrecho de Ormuz, una vía crucial para el suministro global de gas natural. Esta situación se produce en un momento crítico para el país andino, que está experimentando un aumento significativo en la demanda de gas natural mientras su producción interna sigue disminuyendo. En marzo de 2026, la producción de gas natural alcanzó solo 700 millones de pies cúbicos, lo que representa una caída del 15% en comparación con el año anterior y un alarmante 38% menos que hace una década. Este déficit de suministro se está llenando con costosas importaciones de gas natural licuado (LNG), cuyo futuro se ve incierto debido a las tensiones geopolíticas actuales.

La producción de petróleo en Colombia también ha estado en declive, lo que contribuye a la crisis energética. En marzo de 2026, la producción de petróleo fue de 740,497 barriles por día, un 1% inferior al año anterior y muy por debajo de los niveles de hace diez años. Este descenso en la producción de petróleo es especialmente preocupante, ya que gran parte del gas natural producido en el país está asociado a la producción de petróleo. Las empresas están utilizando este gas asociado para mejorar la recuperación de petróleo, lo que limita aún más la disponibilidad de gas para el consumo interno.

El gobierno colombiano, bajo la administración del presidente Gustavo Petro, ha implementado políticas que han restringido la exploración y producción de hidrocarburos, lo que ha llevado a una caída drástica en la producción de gas natural. Las reservas probadas de gas natural han disminuido a solo dos billones de pies cúbicos, suficientes para aproximadamente 5.9 años de producción, el nivel más bajo en más de dos décadas. Esta falta de exploración está afectando gravemente la capacidad del país para aumentar sus reservas de hidrocarburos, lo que a su vez está poniendo presión sobre una economía ya frágil, que creció solo un 2.2% en el primer trimestre de 2026.

La creciente dependencia de Colombia de las importaciones de LNG, que son más costosas que el gas producido localmente, está generando preocupaciones sobre el aumento de los costos de vida y la inflación. En 2025, el costo del gas natural para los consumidores industriales aumentó un 69%, mientras que para los hogares, que dependen principalmente de la producción nacional, el aumento fue del 23%. Este incremento en los precios del gas está contribuyendo a la inflación, que alcanzó el 5.68% en abril de 2026, un aumento respecto al 5.16% del año anterior. A medida que la proporción de gas natural importado crece, se teme que los precios continúen aumentando, lo que afectará tanto a la industria como a los hogares colombianos.

La situación se complica aún más por la interrupción de aproximadamente el 20% de la producción de LNG de Qatar debido a las tensiones en la región, lo que ha llevado a un aumento en los precios globales del LNG. Con el cierre del Estrecho de Ormuz, que representa el 20% de los envíos de gas natural a nivel mundial, los precios del LNG han comenzado a escalar, lo que tendrá un impacto directo en el suministro de gas natural de Colombia. Esta crisis energética no solo amenaza la estabilidad económica del país, sino que también podría resultar en apagones y cortes de energía en un momento en que la demanda de electricidad es alta debido a la transición hacia plantas de energía a gas.