En la última jornada, el dólar en Uruguay cerró en 39,960 pesos, lo que representa un incremento del 0,10% respecto al jueves. A pesar de haber atravesado el piso de los 40 pesos durante la semana, el billete verde logró recuperar parte de lo perdido, cerrando con una baja semanal del 0,85%. En la pizarra del Banco República (BROU), el dólar minorista se ofreció a 38,75 pesos para la compra y 41,25 pesos para la venta, mientras que el valor preferencial del dólar eBROU se situó en 39,25 pesos para la compra y 40,75 pesos para la venta.

La cotización del dólar en la Bolsa Electrónica de Valores del Uruguay (Bevsa) también mostró un comportamiento similar, finalizando en 40,000 pesos. Durante la jornada, el dólar alcanzó un máximo de 40,020 pesos y un mínimo de 39,900 pesos, con un total de 65 transacciones que sumaron más de 33,03 millones de dólares. Este movimiento en el mercado de divisas uruguayo se produce en un contexto donde el dólar global se mantiene cerca de máximos de seis semanas, lo que refleja la incertidumbre en los mercados internacionales.

En el ámbito internacional, los operadores están evaluando las perspectivas de un acuerdo a corto plazo para poner fin a la guerra en Medio Oriente, así como la posibilidad de que la Reserva Federal de Estados Unidos suba las tasas de interés si la inflación sigue acelerándose. La reciente tensión en el suministro energético ha llevado a los mercados a estar más alerta sobre cómo esto podría impactar en los precios al consumidor, lo que podría forzar a los bancos centrales a adoptar políticas monetarias más restrictivas.

Para los inversores en el mercado uruguayo, la evolución del dólar es crucial, ya que un dólar más fuerte podría afectar las importaciones y, por ende, la inflación local. La reciente tendencia a la baja del dólar podría ofrecer oportunidades para aquellos que buscan adquirir divisas a precios más bajos. Sin embargo, es importante considerar que la situación en el mercado internacional y las decisiones de la Reserva Federal podrían influir en la dirección futura del tipo de cambio.

A futuro, los inversores deben estar atentos a las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal, así como a cualquier avance en las negociaciones sobre el conflicto en Medio Oriente. La próxima reunión de la Reserva Federal está programada para el 13 de diciembre, donde se espera que se discutan las tasas de interés en función de la evolución de la inflación. Además, el impacto de las fluctuaciones en el precio del petróleo y su efecto en la economía global también serán factores a monitorear en las próximas semanas.