La tasa de desempleo femenino en Chile ha alcanzado un preocupante 10% en el primer trimestre de 2026, marcando un aumento de cinco décimas en comparación con el año anterior. Este incremento ha encendido alarmas, especialmente entre las mujeres jóvenes y aquellas mayores de 50 años, quienes enfrentan mayores dificultades para ingresar al mercado laboral. Durante un reciente conversatorio titulado "Zoom al Desempleo en Chile", se discutieron estos datos alarmantes y se exploraron posibles soluciones para revertir esta tendencia negativa.

El informe presentado por el economista Juan Bravo destaca que el problema no es la destrucción masiva de empleos, sino la insuficiente creación de puestos de trabajo para mujeres, que solo ha crecido un 1,2% anual, mientras que la fuerza laboral femenina está aumentando a un ritmo del 1,8%. Esta disparidad sugiere que, a pesar de un crecimiento en la participación laboral femenina, las oportunidades de empleo no están a la par, lo que resulta en un aumento del desempleo. Bravo advirtió que cuando la tasa de desempleo femenino supera el umbral del 10%, se deben tomar medidas urgentes para abordar la situación.

El análisis también reveló que el desempleo entre mujeres jóvenes de hasta 24 años ha alcanzado un alarmante 27,3%, el nivel más alto desde el inicio de la pandemia en 2020. Este fenómeno es el resultado de una combinación de factores estructurales y culturales, que incluyen barreras de entrada para quienes carecen de experiencia laboral y un entorno económico que no favorece la creación de nuevos empleos. Además, el desempleo de larga duración entre mujeres ha aumentado un 26,3% en el último año, lo que indica que muchas mujeres están atrapadas en un ciclo de búsqueda de empleo sin éxito.

La situación es aún más grave para las mujeres mayores de 50 años, quienes enfrentan un mercado laboral que las excluye debido a prejuicios sobre su edad. La presidenta ejecutiva de ChileMujeres, Francisca Jünemann, destacó que más de 119.000 mujeres desempleadas son proveedoras principales del hogar, lo que agrava el problema social. La falta de políticas públicas efectivas en el ámbito laboral y de cuidado ha sido identificada como una de las principales causas de este deterioro, y se ha hecho un llamado urgente para reformar el sistema de cuidados y avanzar en la tramitación de leyes que beneficien a las trabajadoras.

Desde el sector privado, se han propuesto diversas medidas para abordar esta problemática. Francisco Sepúlveda, gerente general de Caja La Araucana, enfatizó que las empresas deben adaptarse a un mercado laboral en transformación, impulsado por la digitalización y nuevas modalidades de trabajo. La implementación de políticas corporativas que promuevan la inclusión de mujeres y jóvenes es esencial para mejorar la productividad y satisfacer la demanda laboral. Las empresas que han logrado avanzar en la contratación femenina han eliminado sesgos en los procesos de selección y han implementado políticas de flexibilidad laboral.

A futuro, es crucial monitorear la evolución de la tasa de desempleo femenino y las respuestas del gobierno y las empresas ante esta crisis. La aprobación de reformas en el sistema de cuidados y la implementación de políticas que favorezcan la contratación de mujeres serán determinantes para revertir esta tendencia. La situación en Chile podría servir como un indicador para otros países de la región, como Argentina, donde las dinámicas laborales también enfrentan desafíos similares. La atención a estas cifras y la respuesta a las necesidades del mercado laboral serán clave para mejorar la situación de las mujeres en el ámbito laboral en toda la región.