Las industrias del norte argentino, especialmente en provincias como Salta y Tucumán, se preparan para un invierno complicado en términos de suministro de gas natural. Según la senadora Flavia Royón, ex secretaria de Energía, se anticipa que estas industrias podrían enfrentar hasta 80 días de cortes en el suministro de gas durante los meses de junio, julio y agosto. Este escenario se debe a la combinación de una disminución en la producción de gas de la cuenca Noroeste y la falta de importaciones desde Bolivia, que históricamente han sido una fuente clave de abastecimiento para la región.

La situación se agrava por la incapacidad de los gasoductos troncales para transportar más gas desde Vaca Muerta, lo que limita aún más las opciones de suministro. Actualmente, la producción de la cuenca Noroeste es de aproximadamente 2,5 millones de metros cúbicos por día (MMm3/d), mientras que el Gasoducto Norte puede transportar hasta 15 MMm3/d. Sin embargo, la demanda en el NOA puede alcanzar picos de hasta 22 MMm3/d, lo que deja un déficit significativo que las industrias deberán cubrir, potencialmente recurriendo a Gas Natural Licuado (GNL) importado a precios mucho más altos.

El costo del GNL importado puede ser hasta cinco veces mayor que el gas producido localmente, lo que representa un desafío financiero considerable para las industrias del NOA, que abarcan sectores como el sucroalcoholero, citrícola, tabaco, vidrio y cerámica. En este contexto, las empresas tendrán que negociar la compra de GNL con traders internacionales, como Trafigura, que ya ha adquirido cargamentos para abastecer la demanda de junio. La falta de subsidios por parte de Enarsa, que históricamente ha actuado como proveedor de última instancia, añade presión a las empresas que deben afrontar precios de mercado.

Además, la implementación de la resolución 66 por parte de la Secretaría de Energía, que promueve la apertura del mercado energético, ha reducido la capacidad de transporte asignada a la distribuidora Naturgy NOA. Esto significa que la capacidad de transporte de gas en la región ha disminuido en un 35,4%, lo que podría resultar en un suministro aún más restringido para las industrias. La Unión Industrial de Tucumán ha expresado su preocupación por esta situación, señalando que la demanda de gas en 2025 ya supera la capacidad disponible.

De cara al futuro, las industrias del NOA deben estar atentas a la disponibilidad de gas en Bolivia, ya que cualquier importación dependerá de la capacidad de transporte en los ductos troncales. La situación geopolítica y económica en la región también podría influir en la disponibilidad y el precio del GNL. Para los próximos meses, las empresas deberán establecer contratos por adelantado para asegurar su abastecimiento, lo que implica un riesgo financiero significativo en un contexto de precios fluctuantes y demanda creciente.