El gobierno federal de Brasil ha publicado la Medida Provisoria (MP) nº 1.359/2026, que establece una línea de crédito de hasta R$ 30 mil millones para financiar la compra de vehículos nuevos y sostenibles por parte de taxistas y conductores de aplicaciones. Esta medida fue anunciada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en un evento en São Paulo, y busca ofrecer apoyo a un sector que ha estado en el centro del debate político, especialmente tras la reciente derrota del gobierno en el Congreso al intentar regular la actividad de los trabajadores por aplicación.

El programa, denominado Move Brasil Táxi y Aplicativos, permitirá a los beneficiarios acceder a un financiamiento limitado a un vehículo por persona o cooperativa, siempre que cumplan con ciertos requisitos, como tener un registro activo en la plataforma de aplicaciones durante al menos 12 meses y haber realizado un mínimo de 100 viajes. Esta iniciativa se presenta como un intento del gobierno de atraer a un sector que ha mostrado afinidad con la administración anterior, liderada por Jair Bolsonaro, en un contexto donde la regulación del trabajo por aplicación sigue siendo un tema candente.

Los vehículos que podrán ser financiados deben ser nuevos y estar dentro de un rango de precios de hasta R$ 150 mil. Además, el Ministerio del Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC) se encargará de acreditar a las montadoras que ofrezcan estos vehículos, lo que podría incluir exigencias como descuentos mínimos para los participantes del programa. Esto implica que las empresas automotrices tendrán que adaptarse a las nuevas regulaciones para poder participar, lo que podría afectar sus márgenes de ganancia y estrategias de precios.

El financiamiento será gestionado por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), y las condiciones específicas, como tasas de interés y plazos, serán definidas por el Consejo Monetario Nacional (CMN). Es importante señalar que se prevén condiciones diferenciadas para las mujeres, lo que podría incentivar su participación en el sector. Esta medida podría tener un impacto positivo en la inclusión financiera y en la sostenibilidad del transporte en Brasil, un país donde la movilidad urbana es un desafío constante.

A futuro, se espera que la implementación de esta medida genere un aumento en la compra de vehículos eléctricos y sostenibles, alineándose con las tendencias globales hacia la sostenibilidad. Sin embargo, el éxito del programa dependerá de la capacidad del gobierno para regular adecuadamente el acceso al crédito y garantizar que los beneficiarios cumplan con los requisitos establecidos. La fecha límite para contratar estos financiamientos es de cuatro meses a partir de la publicación de la medida, lo que significa que los interesados deberán actuar rápidamente para aprovechar esta oportunidad.