El diputado Leo Prates, relator de la Propuesta de Emenda a la Constitución (PEC) que busca eliminar la jornada laboral de seis días de trabajo por uno de descanso (6x1), ha sugerido una transición de entre dos y cinco años para establecer una jornada laboral de 40 horas semanales. Esta propuesta es parte de un proyecto que se espera sea votado en el Congreso en los próximos días, con un plazo de hasta 180 días para regular la nueva jornada laboral, especialmente para empresas con contratos públicos y micro y pequeñas empresas.

Prates ha declarado que la relación laboral actual es asimétrica, especialmente para aquellos que trabajan bajo la escala 6x1, y ha enfatizado la necesidad de que el Estado regule esta situación. La PEC establecería un marco general de 40 horas semanales con dos días de descanso, uno de los cuales debería ser preferentemente domingo. Además, se prevé que las profesiones específicas tengan su escala de trabajo definida por ley o convenios colectivos, garantizando al menos ocho días de descanso al mes.

Durante la transición, se propone que las horas extras, hasta un límite de 44 horas semanales, sean desoneradas, aunque el gobierno de Lula ha mostrado su oposición a esta medida. La votación del proyecto está programada para el 27 de este mes, y se espera que el presidente de la Cámara, Hugo Motta, tome una decisión sobre la propuesta en los próximos días. La intención es que la nueva regulación no implique reducción salarial para los trabajadores, lo que podría generar un ambiente más favorable para la aprobación de la PEC.

El apoyo popular a la reducción de la jornada laboral es significativo, con una encuesta que indica que el 68% de la población respalda esta medida. Sin embargo, el relator ha mencionado que la implementación de la PEC no debe ser a costa de la reducción de salarios, y que se establecerán mecanismos para mitigar los efectos económicos durante la transición. Esto incluye la posibilidad de que los empleadores no paguen adicionales por horas extras durante este período, lo que podría equilibrar los costos laborales.

La propuesta de Prates también busca dar flexibilidad a las jornadas laborales, permitiendo que se negocien condiciones específicas en convenios colectivos. Esto podría significar que en ciertas semanas se permita trabajar bajo la escala 6x1, siempre que se respete el límite de seis días trabajados por semana. La regulación de estas nuevas condiciones laborales se espera que se complete en un plazo de 90 a 180 días después de la aprobación de la PEC, lo que podría tener un impacto significativo en el mercado laboral brasileño y, por ende, en la economía regional.