El informe del Carf sobre el gasto fiscal acumulado a abril de 2026 revela que el gasto total alcanzó un 7,5% del PIB, mientras que el gasto primario se situó en un 6%. Aunque estas cifras muestran una ligera reducción en comparación con el año anterior, siguen siendo superiores en 1% y 0,5% del PIB, respectivamente, en relación al promedio de los años 2021 a 2025. Esto indica que, a pesar de los esfuerzos por controlar el gasto, la situación fiscal sigue siendo más exigente de lo esperado.

El gasto primario, que se mide a través de la ejecución de pagos de la vigencia actual, se mantuvo en un 4,8% del PIB, cifra similar a la registrada en el mismo periodo del año anterior. Este nivel de gasto es significativo, ya que refleja la presión que enfrenta el gobierno para cumplir con sus obligaciones, especialmente en un contexto donde las proyecciones de ingresos fiscales son inciertas. La ejecución de pagos hasta abril representó el 55% del monto constituido en la reserva presupuestal, equivalente a $43 billones, lo que sugiere que el gobierno está utilizando una parte considerable de sus recursos disponibles.

En términos de financiamiento, el Carf reportó que los TES (Títulos de Tesorería) experimentaron desvalorizaciones en toda la curva de rendimientos, con un aumento promedio de 19 puntos básicos en las tasas durante abril. Este incremento es más pronunciado en los títulos de mediano plazo, que vieron un alza de 30 puntos básicos. La pendiente de la curva cero cupón de los TES COP, que indica la diferencia entre las tasas de interés de los bonos del gobierno a distintos plazos, comenzó a aplanarse, lo que podría reflejar una menor confianza en la capacidad del gobierno para manejar su deuda a largo plazo.

Para los inversores, estas cifras sugieren que el riesgo asociado a los TES podría aumentar, ya que el gobierno necesita seguir emitiendo deuda para financiar su gasto. La reducción en los descuentos por subastas indica que el gobierno ha logrado colocar deuda a condiciones más favorables, pero aún se encuentra por encima del promedio del último año. Esto podría traducirse en un aumento de la prima de riesgo, lo que afectaría la percepción del mercado sobre la sostenibilidad fiscal del país.

A futuro, los inversores deben estar atentos a las decisiones del gobierno en materia fiscal y monetaria, especialmente en el contexto de las críticas del presidente Petro hacia el Banco de la República. La situación fiscal y la política monetaria serán claves para determinar la dirección de los TES y la estabilidad económica en general. La próxima reunión del Banco de la República, programada para junio, será un evento crucial a monitorear, ya que podría influir en las tasas de interés y en la confianza del mercado en la gestión fiscal del gobierno.