Kazajistán está experimentando un notable auge en su sector minero, con un aumento del 7.8% en la producción de minerales y un crecimiento del 6.9% en la producción de metales en 2024. Sin embargo, este crecimiento se ve amenazado por una creciente crisis de agua, impulsada por el cambio climático, una infraestructura anticuada y una población en aumento. Expertos advierten que la escasez de agua, a menudo considerada un problema agrícola, no recibe la atención necesaria en los registros de riesgo de las empresas mineras, lo que podría poner en peligro la sostenibilidad del sector a largo plazo.

La situación del agua en Kazajistán es crítica. Un estudio reciente indica que la masa de glaciares en Asia Central podría disminuir en un tercio para 2040, lo que afectaría el suministro de agua en un país donde se estima que la demanda podría superar el 50% de las necesidades para uso empresarial y doméstico en el mismo año. Este contexto resalta la importancia del agua en la minería, especialmente en las etapas iniciales de procesamiento, donde puede representar entre el 10% y el 20% de los costos totales de operación de una mina de cobre o hierro.

A pesar de la creciente presión sobre los recursos hídricos, el costo del agua para los usuarios industriales en Kazajistán sigue siendo extremadamente bajo, con precios que oscilan entre cuatro y diez centavos por metro cúbico en 2023, en comparación con un promedio global de entre 2.50 y 3 dólares. Esta situación refleja una herencia de la mentalidad soviética que considera los recursos naturales como un regalo de la naturaleza, lo que dificulta la implementación de políticas de gestión sostenible del agua.

El nuevo código del agua, que se implementará gradualmente a partir de 2025, busca obligar a los usuarios industriales a adoptar tecnologías que ahorren agua y aumentar las sanciones por violaciones. Sin embargo, la eficacia de estas medidas dependerá de la capacidad del gobierno para hacer cumplir la normativa, algo que ha sido un desafío en el pasado. La falta de incentivos para que las minas adopten prácticas más sostenibles podría resultar en una crisis de suministro de agua que afecte gravemente la producción minera en el futuro.

Los inversores deben prestar atención a cómo se desarrollan estas políticas y su impacto en la industria minera. La presión sobre el agua podría llevar a un aumento en los costos operativos y, en última instancia, afectar la rentabilidad de las minas. Además, con la creciente demanda de minerales críticos y tierras raras, los gobiernos occidentales están interesados en diversificar sus fuentes de suministro, lo que podría influir en la dinámica del mercado. La transición hacia una gestión más eficiente del agua en el sector minero será crucial para asegurar la viabilidad a largo plazo de esta industria en Kazajistán y su capacidad para atraer inversiones extranjeras.

A medida que se implementen las nuevas regulaciones, será fundamental monitorear cómo las empresas mineras se adaptan a estas exigencias y si logran reducir su consumo de agua. Eventos como conferencias sobre minería y foros de sostenibilidad en la región, programados para los próximos años, serán clave para observar las respuestas del sector y la efectividad de las políticas implementadas. La evolución de la crisis hídrica y su impacto en la producción minera serán factores determinantes para la estabilidad económica de Kazajistán y su atractivo como destino de inversión en el sector de recursos naturales.