- Kazajistán destina USD 30.000 millones a un complejo de datos en Ekibastuz.
- La electricidad en Kazajistán cuesta 2,5 centavos de dólar por kilovatio-hora, muy por debajo de los precios europeos.
- El país es el mayor productor de uranio del mundo, lo que le permite ofrecer energía barata y competitiva.
- El Centro Financiero Internacional de Astaná busca atraer capital internacional tras las sanciones a Rusia.
- Kazajistán lanzó el primer ETF de bitcoin al contado en Asia Central en agosto de 2025.
- El gobierno enfrenta desafíos en conectividad y derechos civiles que podrían afectar la inversión futura.
Kazajistán está realizando una inversión significativa de 30.000 millones de dólares en el desarrollo de un complejo de datos en Ekibastuz, una ciudad industrial del norte del país. Este proyecto busca establecer un nodo energético que pueda alcanzar hasta un gigavatio de potencia computacional, posicionando a Kazajistán como un competidor en el ámbito de la inteligencia artificial y la minería de criptomonedas. La estrategia del gobierno se basa en atraer a grandes tecnológicas y mineros de criptomonedas mediante la oferta de electricidad a precios extremadamente bajos, que son de aproximadamente 2,5 centavos de dólar por kilovatio-hora, en comparación con los 40 céntimos que se pueden encontrar en Europa.
El contexto geopolítico actual, marcado por la guerra entre Estados Unidos e Irán y las sanciones impuestas a Rusia, ha creado un entorno favorable para que países como Kazajistán se posicionen como alternativas atractivas para la inversión. La ubicación del país, que comparte fronteras con China y Rusia, lo convierte en un nodo logístico clave. El presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, ha planteado que en un mundo dividido en bloques tecnológicos y financieros, los países que ofrezcan energía barata y seguridad jurídica tendrán una ventaja competitiva creciente.
Kazajistán, que es el mayor productor de uranio del mundo, se beneficia de su riqueza mineral y de grandes yacimientos de petróleo, como los de Tengiz y Kashagan. Esto no solo le permite ofrecer energía a bajo costo, sino que también le otorga una ventaja en la minería de criptomonedas, que requiere un alto consumo energético y refrigeración continua. Sin embargo, la energía barata por sí sola no es suficiente para atraer inversiones; el país ha establecido el Centro Financiero Internacional de Astaná (AIFC), que opera bajo principios de derecho común inglés y busca ofrecer un marco legal seguro para los inversores.
El AIFC ha logrado atraer capital internacional que anteriormente se gestionaba desde Rusia, convirtiendo a Astaná en un nuevo centro de inversión en Asia Central. Además, el lanzamiento del primer ETF de bitcoin al contado en Asia Central en agosto de 2025 marca un hito importante para el país, que busca institucionalizar el mercado de criptoactivos. A pesar de estos avances, Kazajistán enfrenta desafíos significativos, como la necesidad de mejorar su conectividad y la creación de un entorno más favorable para el desarrollo de capital humano y ciberseguridad.
A futuro, el país deberá completar proyectos de conectividad, como el cable de fibra óptica transcaspiano, que conectará Asia con Europa sin pasar por Rusia. También es crucial que el gobierno aborde las preocupaciones sobre su sistema autoritario y su historial de derechos civiles, ya que estos factores pueden influir en la percepción internacional y en la atracción de inversiones. La ambición de Kazajistán de convertirse en un líder en el ámbito digital dependerá de su capacidad para demostrar que puede ofrecer un entorno seguro y competitivo para las grandes tecnológicas y los inversores en criptomonedas.
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