- Daniel Hajj, CEO de América Móvil, advierte sobre la fragmentación de la interconectividad global debido a tensiones geopolíticas.
- La globalización tecnológica, que se consolidó en los 90, enfrenta un replanteamiento por parte de varios gobiernos buscando soberanía digital.
- El 54% de la infraestructura 4G en México es de tecnología asiática, principalmente de Huawei.
- Huawei reportó un crecimiento del 2.4% en ventas en la región, mientras que Ericsson y Nokia vieron caídas en sus ingresos.
- La posible restricción a proveedores chinos podría elevar los costos y complicar la transición tecnológica en América Latina.
Daniel Hajj, CEO de América Móvil, ha lanzado una advertencia sobre los riesgos que enfrenta la industria tecnológica debido a un proceso de desglobalización. Este fenómeno, impulsado por tensiones geopolíticas, podría fragmentar la interconectividad global, un elemento esencial para el funcionamiento de las telecomunicaciones. Hajj destacó que la creciente tendencia hacia la soberanía digital podría encarecer las redes de conectividad y alterar las cadenas de suministro, lo que afectaría la interoperabilidad de los servicios y el acceso de los consumidores a tecnologías asequibles.
La globalización tecnológica, que se consolidó en la década de 1990, ha permitido una integración sin precedentes en el sector. Sin embargo, la situación actual ha llevado a varios gobiernos a replantear esta integración, buscando reducir la dependencia tecnológica de potencias como China y Estados Unidos. Por ejemplo, Europa ya ha comenzado a mostrar señales de este cambio, con Francia abandonando plataformas estadounidenses por motivos de seguridad. En América Latina, el debate también se intensifica, con México buscando una mayor afinidad con proveedores tecnológicos de Norteamérica, aunque sin eliminar de inmediato las soluciones provenientes de China.
Desde 2018, las tensiones comerciales y tecnológicas entre Estados Unidos y China han aumentado, lo que ha llevado a un entorno más proteccionista. La reciente visita de Donald Trump a China y su encuentro con Xi Jinping reflejan intentos de reducir estas tensiones, aunque el sector de telecomunicaciones sigue observando con cautela la posibilidad de una mayor fragmentación del ecosistema tecnológico global. Hajj enfatizó que las decisiones políticas deben evitar debilitar los estándares abiertos que han permitido el crecimiento de la conectividad mundial en las últimas décadas.
La dependencia de América Latina de la tecnología asiática es notable, con un 54% de la infraestructura de telecomunicaciones de cuarta generación en México desarrollada con tecnología de proveedores asiáticos, principalmente Huawei. Esta situación se refleja en los resultados financieros de la industria, donde Huawei reportó un crecimiento en sus ventas en la región, mientras que competidores como Ericsson y Nokia han visto caídas en sus ingresos. La preocupación por la fragmentación tecnológica es especialmente relevante para los operadores de telecomunicaciones en América Latina, donde la oferta de infraestructura más económica por parte de empresas chinas ha sido crucial para mantener la competitividad en un mercado con bajo poder adquisitivo.
La posibilidad de un eventual bloqueo o restricción a proveedores chinos podría llevar a una transición tecnológica compleja y costosa. Esto afectaría no solo a América Móvil, sino también a otros operadores que dependen de soluciones más económicas para expandir su cobertura. Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, advirtió que obligar a las empresas a trabajar con proveedores de un solo bloque económico podría elevar los costos del sector, como ya se ha visto en el Reino Unido. La industria ahora enfrenta el desafío de equilibrar las exigencias de soberanía digital y seguridad tecnológica con la necesidad de mantener redes interoperables y asequibles.
A futuro, es crucial monitorear cómo las decisiones políticas en torno a la soberanía digital impactan la infraestructura de telecomunicaciones en América Latina. Eventos como la evolución de las relaciones entre Estados Unidos y China, así como las políticas adoptadas por gobiernos en la región, serán determinantes para el desarrollo del sector. La industria debe adaptarse a un entorno cambiante que podría redefinir la forma en que se construyen y operan las redes de telecomunicaciones en el continente.
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