La recaudación del Servicio de Administración Tributaria (SAT) de México por fiscalización a grandes contribuyentes mostró un crecimiento de apenas 1.1% en el primer trimestre de 2026, alcanzando 132,838 millones de pesos. Este incremento es notablemente inferior al crecimiento superior al 32% registrado en los mismos trimestres de 2023 y 2024. En comparación, el monto recaudado en el primer trimestre de 2025 fue de 131,336 millones de pesos, lo que indica que la estrategia de fiscalización está perdiendo efectividad en la generación de recursos para el erario público.

Este cambio en la tendencia de recaudación se produce en un contexto donde el SAT había reportado cifras récord en años anteriores, especialmente después de la finalización de la condonación de impuestos a empresas en 2019. En ese momento, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador implementó una política fiscal más estricta que incluía la revisión de ejercicios fiscales anteriores. En el primer trimestre de 2021, la recaudación había alcanzado un máximo de 165,575 millones de pesos, lo que contrasta con la cifra actual, que se sitúa por debajo de este nivel.

Los especialistas en materia fiscal identifican tres factores clave que explican esta desaceleración en la recaudación. Primero, el cobro de grandes adeudos por revisiones de varios años fiscales se ha concentrado en un solo ejercicio, lo que puede distorsionar la percepción de crecimiento en la recaudación. Segundo, muchos grandes contribuyentes han optado por autocorregirse tras las revisiones del SAT, lo que ha llevado a una disminución en la necesidad de fiscalización adicional. Por último, la inflación ha llevado a que algunas empresas dejen de cumplir con los requisitos para ser consideradas grandes contribuyentes, lo que ha reducido el número de contribuyentes en este régimen.

El padrón de grandes contribuyentes ha mostrado un descenso continuo desde abril de 2025, cuando se registraron 16,006 contribuyentes, hasta los 15,402 en marzo de 2026, una reducción de 604 empresas. Este fenómeno se debe, en parte, a la actualización del monto mínimo de ingresos acumulables para ser clasificado como gran contribuyente, que ha aumentado de 1,250 millones de pesos a más de 2,000 millones en la actualidad. Esto implica que muchas empresas han dejado de ser consideradas grandes contribuyentes, lo que a su vez afecta la recaudación.

Para los inversores, la disminución en la recaudación del SAT puede tener implicaciones significativas. Un entorno fiscal menos efectivo podría llevar al gobierno a buscar nuevas fuentes de ingresos o a implementar reformas fiscales que impacten a las empresas. Además, la reducción en el número de grandes contribuyentes puede indicar un cambio en la estructura del mercado, lo que podría afectar las proyecciones de ingresos y utilidades de las empresas que operan en México. Es crucial monitorear cómo el gobierno responderá a esta situación y si se anunciarán cambios en la política fiscal en el corto plazo.

En los próximos meses, será importante observar las decisiones del gobierno en torno a la fiscalización y la recaudación, así como cualquier anuncio relacionado con reformas fiscales. La situación económica en México, junto con la evolución de la inflación y el comportamiento de las empresas, serán factores determinantes que influirán en la recaudación y, por ende, en la salud fiscal del país. Los inversores deben estar atentos a las cifras de recaudación en los próximos trimestres para evaluar la efectividad de las políticas fiscales actuales y su impacto en el mercado.