La Unión Europea se encuentra en una encrucijada crítica debido al aumento de la dependencia de componentes importados desde China, lo que ha generado advertencias sobre la posible canibalización de sus industrias locales. Según analistas comerciales, esta situación podría resultar en la pérdida de cientos de miles de empleos en el continente, similar a lo que ocurrió en Estados Unidos hace 25 años, cuando se acuñó el término 'shock chino'. En ese entonces, la entrada de productos chinos en el mercado global llevó a la desaparición de industrias locales y a la pérdida de hasta 2.5 millones de empleos.

El presidente de la Cámara de Comercio Europea en Pekín, Jens Eskelund, ha señalado que la preocupación no radica únicamente en los productos terminados, como los vehículos eléctricos, sino en el volumen creciente de componentes que Europa importa de China. Este aumento en la dependencia está llevando a la UE a considerar medidas drásticas, como exigir a las empresas europeas que obtengan componentes críticos de al menos tres proveedores diferentes. Esta estrategia busca diversificar las fuentes de suministro y reducir la vulnerabilidad ante la dominación china en ciertos sectores.

La situación se complica aún más por el impacto de la depreciación del yuan y el apoyo estatal a empresas chinas que, según los críticos, son consideradas 'zombis' por su falta de viabilidad económica. Jürgen Matthes, economista alemán, ha indicado que el yuan podría estar subvaluado en un 40% frente al euro, lo que hace que los productos chinos sean más atractivos para los compradores europeos. Esto se traduce en decisiones de compra que priorizan el costo sobre la calidad, lo que a su vez perjudica a las industrias locales.

Las cifras son alarmantes: en el último año, Alemania ha perdido 22,000 empleos en el sector de maquinaria, y se estima que desde 2019 se han perdido alrededor de 250,000 empleos industriales en el país. La dependencia de China se ha vuelto tan crítica que, en algunos casos, hasta el 96% de las importaciones de ciertos productos, como alcoholes polihídricos, provienen de este país. Esto plantea un riesgo significativo para la producción europea, que podría volverse económicamente inviable si la tendencia continúa.

A futuro, la UE ha propuesto dos iniciativas legislativas para proteger su industria: la Ley del Acelerador Industrial, conocida como la ley 'hecha en la UE', y una actualización de la Ley de Ciberseguridad de 2019. Sin embargo, estas medidas no entrarán en vigor hasta 2027, lo que deja a la UE bajo presión para implementar soluciones inmediatas. La reunión de comisionados europeos programada para el 29 de mayo será crucial para determinar los pasos a seguir en esta crisis, mientras que el creciente descontento en la industria podría tener repercusiones políticas significativas en el futuro cercano.