El 18 de mayo de 2026, la Administración de Pequeñas Empresas de EE. UU. (SBA) anunció una nueva normativa que permite a los prestatarios elegibles combinar préstamos 7(a) y 504 por hasta $10 millones, duplicando el límite acumulativo anterior de $5 millones. Esta medida, que entrará en vigor el 4 de julio, busca expandir el capital disponible para pequeñas empresas en todos los sectores, especialmente en la manufactura, donde los préstamos 504 no tienen un límite en la cantidad, siempre que cada préstamo esté vinculado a un proyecto distinto.

La SBA, bajo la administración de Kelly Loeffler, ha destacado que esta ampliación de los límites de préstamo es un esfuerzo por apoyar a las pequeñas empresas que están en modo de crecimiento, impulsadas por la agenda económica de la administración Trump. En los últimos meses, la formación de pequeñas empresas ha alcanzado niveles récord, y el crecimiento del empleo ha superado las expectativas, lo que indica un entorno económico favorable para la expansión de negocios en EE. UU. La combinación de préstamos 7(a) y 504 permitirá a las empresas acceder a financiamiento a largo plazo para bienes raíces y equipos, junto con capital de trabajo para operaciones y expansión.

El nuevo límite de $10 millones es el más alto en la historia de la SBA y se considera una respuesta a la creciente demanda de productos fabricados en EE. UU. La administración ha implementado varias iniciativas para facilitar el acceso a capital en sectores clave como la manufactura, la agricultura y la energía. Por ejemplo, se han eximido tarifas de préstamos para ciertos códigos NAICS de manufactura y se ha establecido un programa de garantía de préstamo del 90% para pequeños fabricantes, lo que refleja un compromiso continuo con el crecimiento del sector.

Para los inversores, esta medida puede tener implicaciones significativas. Un aumento en la disponibilidad de capital para pequeñas empresas podría traducirse en un mayor crecimiento económico y, potencialmente, en un aumento de la demanda de productos y servicios en el mercado. Esto podría beneficiar a empresas argentinas que exportan a EE. UU. o que tienen relaciones comerciales con fabricantes estadounidenses. Además, el aumento del empleo en el sector manufacturero podría generar un efecto positivo en la economía en general, lo que podría influir en las decisiones de inversión en la región.

De cara al futuro, es importante monitorear cómo estas políticas impactan la economía de EE. UU. y, por ende, a los mercados internacionales. La implementación de estas nuevas regulaciones comenzará el 4 de julio, y se espera que los efectos se sientan en el corto y mediano plazo. Los inversores deben estar atentos a los indicadores económicos que reflejen el crecimiento de las pequeñas empresas y el empleo en el sector manufacturero, así como a las reacciones del mercado argentino ante estos cambios en la política económica estadounidense.