En abril, China incrementó su generación de energía a partir de carbón y gas en un 3.1% en comparación con el mismo mes del año anterior, a pesar de una caída del 1% en la producción nacional de carbón. Este aumento se debe a la disminución de la velocidad del viento y a que algunas plantas nucleares están en mantenimiento, lo que ha llevado al país a depender más de los combustibles fósiles para satisfacer su demanda energética. Las autoridades chinas han ordenado a las plantas de energía mantener inventarios adecuados de carbón, anticipando un aumento en la demanda eléctrica durante la próxima temporada alta de verano, cuando el consumo suele dispararse debido al uso de aire acondicionado y otros dispositivos eléctricos.

La generación térmica, que proviene principalmente del carbón y en menor medida del gas natural, creció un 3.6% entre enero y abril de este año en comparación con el mismo periodo de 2025. En total, la generación de energía en China, la segunda economía más grande del mundo, aumentó un 2.6% en abril respecto al año anterior y un 3.3% en comparación con los primeros cuatro meses de 2025. Este crecimiento se ha visto impulsado por un aumento en la generación de energía hidroeléctrica y solar, aunque la caída en la producción de energía eólica y nuclear ha llevado a un mayor uso de combustibles fósiles.

A pesar de sus esfuerzos por diversificar su matriz energética y ser el mayor inversor mundial en energías renovables, China sigue dependiendo en gran medida del carbón para satisfacer su demanda. En 2025, el país representó el 78% de toda la capacidad de generación de energía a partir de carbón que comenzó a operar en el mundo. Además, el 86% de la capacidad global de carbón que se espera que se construya este año está en manos de China, lo que subraya su papel dominante en este sector. La caída de las importaciones de carbón y gas natural licuado (GNL) en el país se ha visto contrarrestada por la necesidad de asegurar el suministro eléctrico en medio de la incertidumbre sobre los precios globales de la energía.

Para los inversores, el aumento en la dependencia de China del carbón puede tener implicaciones significativas en los mercados de commodities, especialmente en el sector energético. Los precios del carbón y del gas natural podrían verse presionados al alza si la demanda china continúa creciendo, lo que podría afectar a los precios globales de la energía. Además, la situación en Irán y su impacto en los precios del GNL podrían influir en las decisiones de importación de China, lo que a su vez podría afectar a los mercados internacionales.

En el futuro, será importante monitorear cómo evoluciona la producción de energía en China, especialmente con la llegada del verano y el aumento esperado en la demanda. También será relevante observar cualquier cambio en las políticas energéticas del país, así como la evolución de los precios de los combustibles fósiles en el contexto de la inestabilidad geopolítica en la región. Las decisiones de China en cuanto a sus importaciones de carbón y GNL también tendrán un impacto en los mercados globales, por lo que los inversores deben estar atentos a las tendencias en este sentido.