Brasil se encuentra en una encrucijada energética, impulsada por un crecimiento acelerado en la adopción de fuentes de energía renovable como la solar y la eólica. Sin embargo, este avance trae consigo desafíos significativos que el país debe abordar para evitar el desperdicio de energía y garantizar la estabilidad de su red eléctrica. La pregunta central es cómo Brasil puede aprender de las experiencias de otros países que ya han enfrentado estos problemas. La integración de baterías en el sistema eléctrico se presenta como una solución viable, pero el país todavía está en las etapas iniciales de su regulación.

A nivel global, países como Australia y Chile han implementado estrategias exitosas para integrar el almacenamiento de energía en sus redes. Australia, por ejemplo, ha desarrollado un mercado específico que remunera a las baterías por sus servicios de estabilización de la red, logrando instalar aproximadamente 3 gigavatios (GW) hasta la fecha, con proyecciones de alcanzar 56 GW para 2050. Esta experiencia resalta la importancia de establecer reglas claras que fomenten la inversión privada en tecnologías de almacenamiento.

Por su parte, Chile ha sido pionero en América Latina al instalar baterías en puntos estratégicos para manejar el exceso de generación solar, evitando así el desperdicio de energía. Este enfoque demuestra que la planificación y ubicación adecuada de las instalaciones de almacenamiento son cruciales para maximizar sus beneficios. En contraste, la India ha mostrado que leilones bien diseñados pueden atraer inversiones significativas, lo que es un modelo que Brasil podría adoptar, especialmente con el leilón específico para baterías programado para 2026.

La experiencia de China también es relevante, ya que ha implementado mecanismos obligatorios para la instalación de baterías junto a proyectos renovables. Sin embargo, la lección más importante es que la simple imposición de requisitos no garantiza el éxito; es esencial modernizar las regulaciones para asegurar que existan incentivos adecuados que faciliten la inversión. En Estados Unidos, el Inflation Reduction Act ha creado créditos fiscales para proyectos de almacenamiento, lo que ha desatado una ola de inversiones en la industria de baterías, un modelo que Brasil podría considerar dado su potencial en reservas de litio aún poco explotadas.

Las decisiones que se tomen en el corto plazo sobre la regulación y la remuneración de las baterías tendrán un impacto duradero en el sector eléctrico brasileño. Con la colaboración de instituciones como la PSR y el Instituto Clima y Sociedad, se están realizando estudios para proponer modelos que integren eficientemente el almacenamiento de energía en el sistema eléctrico. El primer informe ya está disponible y el segundo, que analiza experiencias internacionales, subraya la importancia de aprender de lo que ha funcionado en otros contextos para evitar errores costosos en el futuro.