El dólar mayorista experimentó un aumento de $1,5, alcanzando un valor de $1.396 para la venta, marcando así su segunda jornada consecutiva de incremento. Este movimiento se produce en un contexto donde el tipo de cambio oficial se mantiene relativamente estable, sostenido por el ingreso de divisas del sector agropecuario y la emisión de obligaciones negociables. Sin embargo, el dólar oficial aún se encuentra casi un 7% por debajo del contado con liquidación (CCL), lo que refleja una brecha del 24,4% respecto al techo del esquema de bandas cambiarias, que se sitúa en $1.736,61.

Los analistas económicos advierten que la situación podría cambiar drásticamente en la segunda mitad del año. Se prevé que la liquidación de divisas por parte del agro disminuya, lo que podría generar una mayor presión sobre el tipo de cambio. Además, la creciente demanda de cobertura por parte de ahorristas e importadores podría contribuir a un eventual rebote del dólar oficial. En este sentido, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta un dólar oficial que podría alcanzar los $1.676 para diciembre de 2026, lo que indica un aumento significativo en comparación con los niveles actuales.

En el contexto internacional, las tensiones en Medio Oriente, especialmente el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, han elevado el precio del petróleo y generado cautela en los mercados financieros globales. La suba de las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que ya rondan el 4,6%, ha hecho que los activos norteamericanos sean más atractivos, lo que podría reducir el apetito por la deuda de mercados emergentes, incluyendo Argentina. Esta situación externa añade una capa adicional de complejidad a la ya frágil estabilidad cambiaria del país.

Las consultoras como FMyA y EconViews han señalado que la estabilidad del tipo de cambio en el corto plazo se debe a factores como la fuerte liquidación de exportaciones del agro y el atractivo de las tasas en pesos. Sin embargo, advierten que esta calma podría ser efímera. La falta de señales claras de política monetaria por parte del Banco Central y la dependencia del dólar como ancla inflacionaria son preocupaciones que podrían llevar a una corrección del atraso cambiario, acelerando así la inflación. En este sentido, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, ha explicado que el excedente de oferta de dólares permite al BCRA comprar divisas mientras el tipo de cambio baja, pero esto podría cambiar si la oferta del agro disminuye.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de la oferta y demanda de dólares, especialmente en un año electoral donde las decisiones de cobertura pueden verse influenciadas por la dinámica política. La discusión sobre la sostenibilidad del esquema cambiario actual se intensificará a medida que se acerque la segunda mitad del año, cuando se espera que la oferta estacional de divisas disminuya y la demanda aumente. Los analistas sugieren que el Gobierno deberá trabajar para mantener las reservas y controlar las expectativas cambiarias, lo que será crucial para evitar un deslizamiento del tipo de cambio que podría tener repercusiones significativas en la economía local.