Investigadores en China han logrado un avance significativo en el desarrollo de baterías de flujo de hierro, una alternativa que podría desafiar el dominio de las baterías de iones de litio. Este nuevo tipo de batería utiliza materiales abundantes y un electrolito a base de agua, lo que reduce el riesgo de explosiones y mejora la sostenibilidad. Según un estudio reciente, estas baterías pueden soportar más de 6,000 ciclos de carga y descarga sin pérdida de capacidad, lo que equivale a aproximadamente 16 años de uso diario. Este avance podría transformar la manera en que se almacena la energía renovable, especialmente en un contexto donde la demanda de soluciones sostenibles es cada vez más urgente.

El litio, que se extrae en gran parte de salinas en Argentina y Chile, enfrenta desafíos significativos. La minería de litio requiere grandes cantidades de agua en regiones áridas, lo que plantea preocupaciones ambientales y sociales. Además, la producción de cobalto, otro componente clave en las baterías, está vinculada a prácticas laborales cuestionables en la República Democrática del Congo. Estos factores han llevado a una creciente presión para encontrar alternativas más sostenibles y éticas en la producción de baterías.