El mercado peruano de aceites esenciales ha mostrado un crecimiento notable, con un aumento del 7% al 8% en 2025 en comparación con el año anterior. Este crecimiento se enmarca dentro de un sector más amplio de cosmética y cuidado personal que alcanzará una facturación de aproximadamente US$ 2,500 millones en exportaciones. El uso de insumos naturales, que representa el 30% de este mercado, ha visto un incremento significativo, destacando el aceite esencial de limón como el producto más exportado, principalmente hacia Estados Unidos y Europa.

En los últimos cinco años, el uso de aceites esenciales ha crecido un 70%, lo que refleja una tendencia hacia productos más sostenibles y naturales en la industria de la cosmética. El aceite de palo santo, por su parte, ha alcanzado precios de hasta US$ 500 por kilo, lo que subraya la alta demanda y el valor que estos productos pueden generar en el mercado internacional. Sin embargo, el sector enfrenta desafíos significativos debido a regulaciones restrictivas que limitan la clasificación de muchos aceites esenciales, impidiendo su reconocimiento como productos con propiedades terapéuticas.

La regulación de la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid) en Perú ha sido un obstáculo para el desarrollo de este sector. Muchos aceites son clasificados únicamente como aromáticos, lo que limita su potencial de mercado y su capacidad para competir en el ámbito internacional. Esta situación se agrava por la falta de laboratorios especializados y de investigación aplicada que puedan cumplir con los estándares europeos, lo que obliga a Perú a exportar sus materias primas para que sean procesadas en el extranjero, retornando al país a un costo más elevado.

Desde la perspectiva de los inversores, el crecimiento del mercado de aceites esenciales en Perú presenta una oportunidad significativa, especialmente si se considera la creciente demanda de productos naturales en el ámbito global. Las empresas que han logrado establecer operaciones de exportación, como Limones Peruanos y Agroexportadora Sol de Olmos, están posicionándose favorablemente en este nicho. Sin embargo, la falta de apoyo institucional y la necesidad de una mayor articulación entre el Estado, las universidades y las empresas son cruciales para maximizar el potencial de este sector.

A futuro, se espera que el crecimiento del consumo interno de productos relacionados con aceites esenciales se mantenga entre un 2% y un 3% en 2026, con proyecciones de un crecimiento del 7.6% hasta 2035. Este panorama optimista dependerá de la capacidad del sector para adaptarse a las regulaciones y de la inversión en infraestructura que permita a los productores locales procesar sus productos de manera efectiva. La colaboración entre el sector privado y las instituciones académicas será fundamental para desarrollar un mercado más robusto y competitivo en el ámbito internacional.