- Granja Tres Arroyos acumula una deuda de $51.700 millones, reflejando un grave deterioro financiero.
- La producción avícola ha caído más del 50%, con menos de 200.000 pollos faenados diariamente.
- La empresa enfrenta 278 cheques rechazados por un total de $6.984,7 millones, lo que indica una falta crítica de liquidez.
- Los trabajadores reciben sus sueldos a cuentagotas, y muchos están considerando retiros voluntarios debido a la incertidumbre laboral.
- La empresa ha vendido activos bajo un esquema de leaseback para mejorar su liquidez, pero no hay señales claras de recuperación.
- Más del 85% de los productores integrados han abandonado la empresa, lo que agrava la crisis en la cadena productiva avícola.
Granja Tres Arroyos, la mayor avícola de Argentina, enfrenta una crisis financiera alarmante, acumulando una deuda de $51.700 millones. Esta situación ha sido calificada por un productor integrado como una "agonía eterna", reflejando el deterioro de los indicadores económicos y comerciales de la empresa. Un informe reciente revela que la compañía ha visto una caída en sus operaciones, con una reducción de más del 50% en las faenas, lo que ha llevado a que más del 85% de los productores integrados abandonen la empresa.
La crisis no solo afecta a Granja Tres Arroyos, sino que también impacta en toda la cadena productiva avícola. Productores han reportado escasez de alimentos y pagos retrasados, lo que ha generado un clima de incertidumbre. La Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capit) ha señalado que los pagos son insuficientes y que la falta de diálogo con la empresa ha exacerbado la situación. Muchos productores están vendiendo ganado para cubrir gastos operativos, lo que refleja la gravedad del problema.
El informe financiero destaca que la empresa acumula 278 cheques rechazados por un total de aproximadamente $6.984,7 millones, lo que ha encendido alarmas en el mercado. En mayo de 2026, Granja Tres Arroyos registró 75 cheques rechazados por $3.997,5 millones, lo que indica una falta crítica de liquidez. Además, la empresa enfrenta deudas por aportes y contribuciones sociales que ascienden a $7.272 millones, sumando presión a su ya comprometida situación financiera.
La situación laboral también es precaria, con sueldos pagados a cuentagotas y un aumento en los retiros voluntarios entre los empleados. La empresa ha reducido jornadas laborales y ha suspendido personal para evitar despidos masivos, lo que ha generado tensiones sindicales en varias plantas. La incertidumbre sobre el futuro de la empresa y la falta de claridad sobre la reestructuración de su deuda han llevado a muchos trabajadores a cuestionar la viabilidad de aceptar retiros voluntarios.
En un intento por mejorar su liquidez, Granja Tres Arroyos ha vendido activos, como la planta de AVEX, bajo un esquema de leaseback, lo que le permite seguir operando mientras busca reestructurar su situación financiera. Sin embargo, no hay señales claras de recuperación, y la posibilidad de solicitar una convocatoria de acreedores se considera como la última opción. La caída en la producción avícola, que ha bajado de 700.000 pollos diarios a menos de 200.000, pone en riesgo su liderazgo en el sector, que antes representaba el 35% de la faena avícola del país.
La situación de Granja Tres Arroyos es un reflejo de los desafíos que enfrenta el sector avícola en Argentina, exacerbados por la falta de alimentos y la presión financiera. Los inversores y productores deben estar atentos a la evolución de esta crisis, ya que su desenlace podría tener repercusiones significativas en el mercado avícola y en la economía en general, especialmente en un contexto donde la producción de alimentos es crítica para la estabilidad económica del país.
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