En Brasil, la renta ha experimentado un incremento del 4% en los últimos meses, sin embargo, este aumento no ha logrado igualar el ritmo del crecimiento del costo de vida, que sigue presionando a los hogares brasileños. Según Rodrigo Simões, director de la Facultad de Comercio de São Paulo, esta situación se debe a tres factores clave: la baja calificación de la mano de obra, la baja productividad que obliga a los brasileños a trabajar más horas y una economía que aún se considera relativamente cerrada. A pesar de que los indicadores oficiales muestran una estabilidad promedio de precios, la percepción de inflación descontrolada persiste entre la población.

El comportamiento del consumo también juega un papel importante en la percepción de la inflación. Heron do Carmo, profesor de la Universidad de São Paulo, señala que los consumidores no sienten la inflación de manera uniforme, sino que se ven más afectados por los precios de los productos que compran con mayor frecuencia, como alimentos y transporte. Esto significa que, aunque algunos precios puedan disminuir, los aumentos en los productos básicos pueden eclipsar esas caídas, generando una sensación generalizada de que todo está más caro.

Además, el economista Alexandre Maluf de XP Investimentos destaca que la diferencia entre la percepción de la inflación y los indicadores oficiales se ha intensificado desde la pandemia. Las familias comparan cuánto gastaban anteriormente para adquirir productos y cuánto necesitan gastar hoy, lo que refuerza la sensación de pérdida de poder adquisitivo. Este fenómeno se agrava por el creciente endeudamiento de las familias, que compromete una mayor parte de sus ingresos en pagos de deudas, lo que a su vez limita su capacidad de gasto en bienes y servicios esenciales.

La situación se complica aún más al considerar los diferentes índices de inflación. El Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplo (IPCA) es el más utilizado y abarca familias con ingresos de 1 a 40 salarios mínimos, mientras que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se centra en aquellos con ingresos de 1 a 5 salarios mínimos, reflejando mejor la realidad de las familias de menores ingresos. Sin embargo, el INPC recibe menos atención mediática, lo que amplía la brecha entre la discusión pública y la experiencia cotidiana de estas familias.

El presidente del Banco Central de Brasil, Gabriel Galípolo, expresó su preocupación por la percepción social de la inflación durante la 4ª Conferencia Anual del Banco Central. A pesar de que la inflación ha disminuido de un 12,13% en abril de 2022 a un 4,39% en abril de 2026, el aumento acumulado de precios desde enero de 2020 ha sido significativo, con un incremento del 42,78% en el IPCA y del 64,35% en los precios de los alimentos en el hogar. Esto plantea un desafío para el Banco Central, que debe mantener la credibilidad en su capacidad para controlar la inflación mientras enfrenta la percepción de un costo de vida más alto entre la población.