El mercado de créditos hipotecarios en Argentina ha mostrado una desaceleración significativa en su crecimiento, a pesar de la reciente baja en las tasas de interés impulsada por el Gobierno. Desde noviembre del año pasado, el saldo total de créditos hipotecarios para familias ha comenzado a ceder, con un avance mensual promedio de solo 0,9% en febrero de este año, contrastando con el 3,7% registrado entre octubre de 2024 y octubre de 2025. En abril, el Banco Central reportó un alza de apenas 0,7% en el promedio mensual de préstamos hipotecarios otorgados al sector privado no financiero, lo que indica una clara tendencia a la baja en la demanda de financiamiento para la vivienda.

La consultora Empiria reveló que en abril se desembolsaron tan solo 122 millones de dólares en créditos hipotecarios, una cifra alarmantemente baja en comparación con los 280 millones de dólares del mismo mes en 2025, y un 80% inferior a los 610 millones de dólares de abril de 2018. Este retroceso se atribuye a un rebote en los valores de la inflación, que ha generado incertidumbre entre los potenciales tomadores de crédito, quienes temen un aumento en las cuotas y el costo del préstamo medido en dólares. Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, destaca que la retracción en la demanda se debe a la falta de mejoras en los salarios, que no han acompañado el aumento de la inflación.

A pesar de la reducción de tasas, que en algunos bancos como el Banco Nación se sitúa en un 6% anual, la realidad es que los salarios de las familias argentinas han caído en términos reales, lo que limita su capacidad de endeudamiento. En este contexto, los bancos han comenzado a ajustar sus tasas de interés, con el ICBC reduciendo su tasa del 11% al 6,9%, y el BBVA del 10,9% al 7,5%. Sin embargo, la incertidumbre económica y la volatilidad del mercado cambiario han llevado a muchos bancos a preferir ofrecer financiamiento de corto plazo, lo que limita aún más las opciones para los compradores de vivienda.

La situación actual plantea un dilema para los potenciales compradores de vivienda. La relación entre la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) y el dólar es la más alta desde que hay registros, lo que significa que quienes tomen un crédito hoy podrían beneficiarse si el tipo de cambio se incrementa por encima de la inflación en el futuro. Sin embargo, si la inflación supera la devaluación del peso, la deuda podría volverse más onerosa en relación al valor de la propiedad adquirida. Por lo tanto, la decisión de tomar un crédito hipotecario dependerá en gran medida de la situación financiera personal de cada individuo y sus expectativas sobre la evolución del mercado.

A futuro, los analistas sugieren que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) podría desempeñar un papel crucial en la reactivación del mercado de la construcción y el crédito hipotecario. Sin embargo, para que esto ocurra, es fundamental que se logre una estabilidad prolongada en la economía argentina. Los próximos meses serán decisivos para observar si las tasas de interés continúan su tendencia a la baja y si se logra un aumento en la capacidad de compra de los argentinos, lo que podría reactivar el mercado de créditos hipotecarios y, por ende, el sector de la construcción en el país.