Pampa Energía, liderada por Marcelo Mindlin, ha logrado la reapertura de su bono internacional con vencimiento en 2037, lo que le ha permitido obtener un financiamiento adicional de US$500 millones. Esta operación es significativa, ya que eleva el monto total del bono a US$950 millones, tras una exitosa colocación original de US$450 millones en noviembre de 2025. La compañía recibió ofertas que superaron los US$1.000 millones, lo que refleja un fuerte interés en los activos del sector energético, que han estado experimentando un nivel histórico de colocaciones en el mercado.

El bono tiene un cupón de 7,75% y se colocó a una tasa de descuento de 7,60%, alcanzando el menor spread de financiamiento en la historia de Pampa Energía, que se sitúa en 315 puntos básicos. Este resultado no solo demuestra el sólido posicionamiento crediticio de la empresa, sino que también le permite extender su perfil de vencimientos hasta 2037, consolidando así una estructura de deuda más manejable. Este tipo de financiamiento es crucial para las empresas del sector energético, especialmente en un contexto donde la inversión en infraestructura es vital para el crecimiento y la competitividad.

En los últimos meses, Pampa ha avanzado en tres megaproyectos bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con una inversión total declarada de US$4.500 millones. La compañía se está enfocando en el desarrollo masivo de Rincón de Aranda, su bloque estrella de shale oil en Vaca Muerta, que busca potenciar la extracción y exportación de crudo. Este proyecto es clave para la estrategia de crecimiento de Pampa, dado que Vaca Muerta es una de las principales reservas de petróleo y gas no convencionales del mundo.

Además, la empresa está consolidando su infraestructura logística mediante un millonario proyecto de ampliación y construcción del sistema de separación de líquidos del gas natural (NGLs) a través de Transportadora de Gas del Sur (TGS), con una inversión de aproximadamente US$3.000 millones. Esta obra es fundamental para asegurar la evacuación y el tratamiento del gas natural proveniente de la cuenca neuquina, lo que contribuirá a mejorar la eficiencia operativa y la rentabilidad de la compañía.

Por último, Pampa también está desarrollando una nueva planta de producción de urea en el polo petroquímico de Bahía Blanca, con una inversión de US$2.400 millones. Este proyecto tiene como objetivo sustituir importaciones y agregar valor al gas en origen, además de abastecer el mercado de fertilizantes en Argentina y la región. A medida que estos proyectos avancen, será importante monitorear su impacto en la capacidad de Pampa para generar ingresos y en su posición competitiva en el sector energético.