Las proyecciones climáticas han puesto a Perú en el centro de atención, con un aumento significativo en la probabilidad de un Fenómeno El Niño fuerte para el año 2026. Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), la probabilidad de que se produzca un fenómeno de este tipo ha aumentado al 82%, lo que genera inquietud sobre cómo esto podría impactar en los indicadores económicos del país. Este cambio en las proyecciones climáticas se aleja de las expectativas iniciales que contemplaban un fenómeno moderado, lo que podría tener repercusiones en la producción agrícola y la economía en general.

Adrián Armas, gerente central de Estudios Económicos del BCRP, destacó que el fenómeno se relaciona principalmente con la región del Pacífico Central, que es conocida como la Región 3.4. Si bien el impacto directo en la costa peruana podría ser limitado, los efectos internacionales son preocupantes, especialmente en la producción de alimentos como el trigo. Esto podría traducirse en un aumento de precios de ciertos productos en el mercado local, afectando el costo de vida y el consumo interno.

A pesar de las preocupaciones climáticas, los datos económicos hasta abril de 2026 muestran un desempeño positivo en varios sectores. El Impuesto General a las Ventas (IGV) interno creció un 10.8% en el primer cuatrimestre, lo que indica un aumento en el consumo. Además, el consumo de cemento, un indicador clave de la actividad de construcción, creció un 13.8%, lo que sugiere una recuperación en la inversión privada. Las importaciones de bienes de consumo duradero también mostraron un aumento significativo del 35.4%, lo que refleja una mayor demanda interna.

Sin embargo, las expectativas de los empresarios han mostrado señales de deterioro en las encuestas recientes, aunque aún se mantienen en un nivel optimista. Esto sugiere que, a pesar de un contexto favorable en términos de crecimiento, existe una preocupación latente sobre cómo los fenómenos climáticos podrían afectar la economía en el corto y mediano plazo. La incertidumbre sobre el impacto de El Niño podría influir en las decisiones de inversión y consumo, lo que a su vez podría afectar el crecimiento económico.

A medida que nos acercamos a la segunda mitad de 2026, es crucial monitorear las actualizaciones sobre las proyecciones climáticas y su posible impacto en la economía peruana. Los próximos meses serán determinantes para observar si las condiciones climáticas adversas se materializan y cómo esto afectará la producción agrícola y los precios de los alimentos. Los inversores deben estar atentos a las decisiones del BCRP y a las políticas que se implementen para mitigar los efectos de un posible fenómeno El Niño fuerte, así como a las reacciones del mercado ante estos cambios.