- Los márgenes de rentabilidad en la campaña fina 2026/27 se han reducido significativamente, obligando a los productores a ajustar sus estrategias.
- Federico Montes, productor de Necochea, destaca que cada decisión de producción debe ser analizada con mayor rigor debido a los costos crecientes.
- Nicolás Scaramuzza señala que el costo de los fertilizantes ha sido un factor clave en la revisión de su presupuesto para la campaña.
- Esteban Tettamanti está implementando cambios en la fertilización para mejorar la eficiencia y reducir costos sin afectar la producción.
- Las retenciones impositivas son vistas como un obstáculo para la inversión en tecnología y mejora genética en el sector agrícola.
- Los productores esperan decisiones sobre las retenciones que podrían aliviar la carga financiera y mejorar la planificación para la campaña.
La campaña fina 2026/27 en Argentina se perfila con grandes desafíos para los productores agropecuarios, quienes enfrentan márgenes de rentabilidad cada vez más estrechos. En un contexto donde los costos de producción han aumentado significativamente, los agricultores están revisando meticulosamente cada aspecto de su operación, desde la elección de insumos hasta las estrategias de financiamiento y comercialización. En el congreso A Todo Trigo, realizado en Mar del Plata, se destacó la necesidad de ajustar los presupuestos y tomar decisiones más precisas para asegurar la viabilidad de la producción.
Federico Montes, un productor de Necochea, mencionó que mantendrá la misma superficie de siembra de trigo que el año anterior, alrededor de 1000 hectáreas, pero advirtió que el entorno económico ha cambiado drásticamente. Antes, los productores buscaban márgenes de rentabilidad del 15% al 20%, pero ahora se enfrentan a un panorama donde los márgenes se han reducido y los riesgos han aumentado. Montes enfatizó que cada decisión, desde el costo del transporte hasta el precio de venta, debe ser analizada con mayor rigor, reflejando la presión que sienten para optimizar cada aspecto de su producción.
En la región del sudeste bonaerense, Nicolás Scaramuzza también ha notado cambios significativos en los costos, especialmente en lo que respecta a los fertilizantes. Este año, su establecimiento de 1800 hectáreas planea sembrar 600 hectáreas de fina, y ha tenido que ajustar su estrategia de financiamiento debido a las condiciones del mercado. Con un dólar estancado y tasas de interés elevadas, los productores están buscando alternativas como la venta a futuro para mitigar el impacto de los costos de financiamiento. Esta situación resalta la necesidad de adaptabilidad en un entorno donde las condiciones económicas son inciertas.
En otras provincias como Santa Fe y Entre Ríos, los productores también están ajustando sus estrategias. Esteban Tettamanti, que opera en Alvear y Larroque, ha decidido mantener la misma superficie de siembra a pesar del aumento de costos. Su enfoque se centra en mejorar la eficiencia a través de cambios en la fertilización, buscando reducir gastos sin comprometer la producción. Tettamanti también ha señalado que el mercado internacional, especialmente las malas cosechas en Estados Unidos, podría ofrecer oportunidades para mejorar los precios de trigo, que actualmente se sitúan entre US$235 y US$240 por tonelada.
Las retenciones impositivas siguen siendo un tema candente entre los productores, quienes consideran que estas limitan su capacidad de inversión y crecimiento. La presión fiscal está condicionando la adopción de nuevas tecnologías y la mejora genética de los cultivos, lo que podría afectar la competitividad del sector agrícola argentino en el futuro. A medida que se acerca la siembra, los productores esperan que se tomen decisiones sobre las retenciones que podrían aliviar la carga financiera y permitir una mejor planificación para la campaña.
De cara al futuro, los productores deben estar atentos a las decisiones gubernamentales relacionadas con las retenciones y los precios internacionales de los commodities. La situación del mercado de trigo y cebada, así como las condiciones climáticas, serán factores determinantes en el éxito de la campaña fina. La capacidad de los agricultores para adaptarse a estos cambios y optimizar sus operaciones será crucial para navegar en un entorno de márgenes ajustados y costos crecientes.
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