El reciente Día1 Summit 2026 ha puesto de relieve la incertidumbre que rodea la nueva composición del Congreso peruano y su impacto en la agenda económica del país. Con el inicio de la segunda vuelta presidencial, los virtuales senadores y diputados han discutido sobre las prioridades que marcarán su gestión. La composición del nuevo Congreso, que incluye a bancadas clave como el partido Obras y el Partido del Buen Gobierno, será crucial para determinar la dirección de las políticas económicas en Perú.

Durante el evento, el periodista Martin Hidalgo destacó que la capacidad de coordinación entre las diferentes fuerzas políticas será fundamental para la gobernabilidad. La presencia de bancadas “bisagra” puede ser determinante en votaciones clave, especialmente aquellas que requieren mayorías calificadas. Esto se traduce en un escenario donde el diálogo y el consenso serán esenciales para avanzar en reformas económicas necesarias, en un contexto donde la estabilidad fiscal y jurídica se han convertido en pilares fundamentales para el crecimiento.

Los virtuales senadores Jaime Delgado, Katherine Ampuero y Martha Chávez han expresado posturas firmes sobre la importancia de mantener la estabilidad económica. Delgado enfatizó que la prudencia institucional es esencial y que cualquier intento de alterar las reglas económicas vigentes será observado con cautela. Ampuero, por su parte, ha manifestado su oposición a cualquier modificación de las reglas fiscales establecidas en la Constitución de 1993, que considera han sido clave para el desarrollo del país. Esta postura refleja una preocupación generalizada en el sector empresarial sobre la posibilidad de cambios que puedan desestabilizar la economía.

Las discusiones también han abordado la designación de altos funcionarios, especialmente en instituciones clave como el Banco Central de Reserva. La independencia de estas entidades es vista como un factor crítico para mantener la confianza de los mercados y los inversionistas. La necesidad de criterios técnicos en estas designaciones ha sido un punto de consenso entre los participantes, quienes han advertido sobre el riesgo de que estos procesos se conviertan en espacios de reparto político, lo que podría afectar la credibilidad institucional.

A medida que se avanza hacia la formación del nuevo Congreso, la atención se centrará en cómo se desarrollarán las negociaciones entre las diferentes fuerzas políticas. La capacidad de llegar a consensos será vital para abordar temas sensibles como la inversión, la formalización de la economía y la lucha contra la corrupción. Con el fenómeno de El Niño costero a la vista, que podría intensificar los desafíos económicos, la presión sobre el nuevo Parlamento para actuar de manera efectiva será mayor. Los próximos meses serán cruciales para observar cómo se configura la agenda económica y qué medidas se implementan para garantizar la estabilidad y el crecimiento en Perú.