- La eliminación del impuesto sobre compras internacionales de hasta 50 dólares entra en vigor el 13 de mayo de 2026.
- La CNI advierte que la medida favorece a fabricantes extranjeros y podría resultar en pérdidas de empleo en el sector industrial.
- El IDV señala que la revocación del impuesto amplía la desigualdad tributaria entre productos nacionales e importados.
- La Abit califica la decisión como 'extremadamente equivocada', argumentando que crea un entorno de competencia desleal.
- La Amobitec celebra la eliminación del impuesto, argumentando que era regresivo y limitaba el poder adquisitivo de las clases más bajas.
El gobierno brasileño, liderado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, ha decidido eliminar el impuesto sobre compras internacionales de hasta 50 dólares, conocido como la 'taxa das blusinhas'. Esta medida, que entró en vigor el 13 de mayo de 2026, ha generado una fuerte reacción entre las entidades de la industria y el comercio nacional, que advierten sobre las consecuencias negativas que podría acarrear para la producción local y el empleo. A partir de ahora, solo se mantendrá un impuesto del 20% sobre el Impuesto sobre la Circulación de Mercadorias e Serviços (ICMS) a nivel estatal para estas compras, lo que ha sido interpretado como una ventaja para las plataformas de comercio internacional como Amazon y Shein.
La Confederación Nacional de la Industria (CNI) ha sido una de las voces más críticas, argumentando que esta decisión favorece a los fabricantes extranjeros en detrimento de la producción nacional. La CNI estima que el impacto será especialmente severo para las micro y pequeñas empresas, que podrían enfrentar una disminución en la demanda y, potencialmente, la pérdida de empleos. En un contexto donde el sector industrial ya enfrenta desafíos significativos, esta medida podría agravar la situación, llevando a un posible cierre de fábricas o a la reubicación de la producción en países vecinos.
El Instituto para el Desarrollo del Comercio (IDV) también ha expresado su preocupación, señalando que la eliminación del impuesto amplía la desigualdad tributaria entre productos nacionales e importados. Según el IDV, esta medida podría resultar en una caída en las ventas del comercio minorista brasileño, afectando especialmente a las pequeñas y medianas empresas que luchan por competir con los precios de los productos importados. En el último año, el comercio minorista había mostrado signos de recuperación, con la creación de 107,000 empleos tras la implementación de la tributación en 2024, lo que hace que la revocación de este impuesto sea aún más preocupante.
Desde el sector textil, la Asociación Brasileña de la Industria Textil y de Confección (Abit) ha calificado la decisión como “extremadamente equivocada”, argumentando que crea un entorno de competencia desleal. La Abit ha señalado que las empresas brasileñas ya enfrentan una carga tributaria elevada y costos regulativos altos, lo que las coloca en desventaja frente a sus competidores extranjeros que ahora tienen acceso al mercado brasileño sin el mismo nivel de impuestos. Además, la revocación del impuesto podría impactar negativamente en la recaudación pública, que había generado 1.78 mil millones de reales entre enero y abril de 2026.
Por otro lado, la Asociación Brasileña de Movilidad y Tecnología (Amobitec), que representa a empresas como Amazon y Shein, ha celebrado la eliminación del impuesto, argumentando que la carga tributaria era regresiva y limitaba el poder adquisitivo de las clases más bajas. La Amobitec sostiene que la 'taxa das blusinhas' no cumplió con su objetivo de fortalecer la competitividad de la industria nacional y que su eliminación permitirá un mayor acceso al consumo para las clases C, D y E. Esta perspectiva resalta la polarización entre los intereses de las grandes plataformas internacionales y las preocupaciones de la industria local.
A futuro, será crucial observar cómo se desarrollan las ventas en el comercio minorista brasileño y el impacto en el empleo en el sector industrial. La reacción de las entidades locales podría llevar a un aumento en la presión política para revertir esta decisión, especialmente si se comienzan a ver cierres de empresas o pérdidas de empleo. La situación también podría influir en las políticas fiscales del gobierno y en cómo se gestionan las relaciones comerciales con los países vecinos, en un contexto donde la competencia internacional es cada vez más intensa.
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