Con la reciente implementación del tratado de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea, se ha intensificado la presión del sector privado en Brasil y Alemania para establecer un acuerdo que evite la doble tributación en inversiones y transferencias de tecnología. Este acuerdo, conocido como ADT (Acordo de Dupla Tributação), fue discutido en una reunión entre el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el primer ministro alemán, Friedrich Merz, el pasado 20 de abril. La intención de ambos gobiernos es clara: fomentar el flujo de inversiones y fortalecer las relaciones económicas bilaterales.

Un estudio de Tendencias Consultoria, presentado durante el 42º Encuentro Económico Brasil-Alemania, indica que un acuerdo en esta dirección podría incrementar en un 47% las inversiones directas de Alemania en Brasil. Además, se estima que las exportaciones brasileñas hacia Alemania podrían crecer un 19%, mientras que las importaciones desde el país europeo aumentarían un 14%. Estos números reflejan el potencial significativo que tiene un ADT para transformar el panorama comercial entre ambos países.

Históricamente, Brasil y Alemania contaron con un acuerdo similar que estuvo vigente entre 1975 y 2005, pero que fue rescindido por Alemania en busca de una renegociación. Desde entonces, la falta de un marco legal claro ha desincentivado las inversiones bilaterales. Ricardo Alban, presidente de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), ha señalado que la seguridad jurídica y tributaria es fundamental para mejorar las relaciones económicas entre ambos países. La ausencia de un acuerdo moderno ha sido un obstáculo para el crecimiento de las inversiones.

La implementación de un ADT no solo beneficiaría a las empresas alemanas en Brasil, sino que también podría mejorar la competitividad de las operaciones locales frente a otras filiales en países como México, que ya cuenta con un acuerdo en vigor. La vice-presidenta ejecutiva de la AHK Brasil, Barbara Konner, ha expresado que un acuerdo bilateral podría “cambiar las reglas del juego” en las relaciones económicas, permitiendo que las empresas operen en condiciones más equitativas.

A pesar del optimismo, la Receita Federal de Brasil ha indicado que las negociaciones aún se encuentran en una fase exploratoria, sin un cronograma definido para su conclusión. La expectativa es que en un futuro próximo se realicen rondas de negociación que permitan avanzar en la definición de los parámetros del acuerdo. La falta de un marco claro sigue siendo un desafío para las empresas alemanas que buscan operar en Brasil, y el sector privado está ansioso por ver avances concretos en este sentido.