- Los precios del crudo físico cayeron de más de $30 sobre el Brent a niveles cercanos a la paridad en mayo.
- Las importaciones chinas de crudo se redujeron un 20% en abril, el nivel más bajo desde 2022.
- Refinadores han reducido la producción y han utilizado reservas estratégicas para mitigar la pérdida de suministro.
- Analistas advierten que los precios podrían repuntar si la situación en el estrecho de Ormuz no se resuelve antes de julio.
- La combinación de una demanda estacional creciente y la falta de resolución en el suministro podría llevar a un aumento violento de los precios.
En las últimas semanas, los precios del crudo físico han experimentado una caída significativa, pasando de primas superiores a $30 por barril sobre el índice Brent en abril, a niveles cercanos a la paridad o incluso con pequeños descuentos en el ciclo de compras de mayo. Este cambio no se debe a una mejora en la oferta global, sino a un ajuste en el comportamiento de compra de los refinadores, quienes están retrocediendo de precios físicos de casi $150 por barril en anticipación a una posible resolución del conflicto en el estrecho de Ormuz.
Los refinadores han estado utilizando diversas estrategias para mitigar el impacto de la pérdida de suministro, incluyendo la reducción de inventarios y la disminución de la producción en las refinerías. Además, han aprovechado las liberaciones de reservas estratégicas coordinadas por la Agencia Internacional de Energía (AIE), que está llevando a cabo la mayor liberación de reservas globales en la historia, con un total de 400 millones de barriles. A esto se suma que China ha reducido sus importaciones de crudo a los niveles más bajos desde 2022, lo que también ha aliviado la presión sobre los precios del crudo físico.
La caída en las importaciones chinas, que se desplomaron un 20% en abril en comparación con el año anterior, ha sido un factor clave en esta tendencia. Las importaciones se situaron en 9.25 millones de barriles por día, el nivel más bajo desde julio de 2022. Este cambio en la demanda ha llevado a algunos refinadores a adelantar el mantenimiento de primavera, mientras que otros ya se encuentran en mantenimiento programado, preparándose para la temporada alta de verano. La combinación de estos factores ha contribuido a la caída de los precios del crudo físico en el ciclo de compras de mayo.
Sin embargo, los analistas advierten que esta caída podría ser temporal. A medida que se acerque la temporada alta de funcionamiento de las refinerías, los precios del crudo físico podrían volver a dispararse si la situación en el estrecho de Ormuz no se resuelve pronto. La falta de resolución podría llevar a una escasez de suministro que, combinada con la creciente demanda estacional, presionaría nuevamente al alza los precios. Según Neil Crosby, analista senior de mercado de petróleo, el mercado físico no está reflejando la grave tensión en la oferta actual.
A medida que se agoten los buffers de suministro, los precios podrían experimentar un repunte significativo. Los compradores podrían verse obligados a salir al mercado de suministro inmediato, lo que podría resultar en un aumento violento de los precios. La situación actual en el mercado del crudo es delicada, y cualquier noticia positiva sobre una posible resolución del conflicto podría cambiar rápidamente las dinámicas del mercado. Los inversores deben estar atentos a los desarrollos en el estrecho de Ormuz y a las decisiones de compra de los refinadores en las próximas semanas, ya que podrían influir en los precios del crudo a corto y mediano plazo.
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