El reciente cierre del Estrecho de Ormuz, una de las rutas petroleras más cruciales del mundo, ha desencadenado un aumento significativo en los precios del crudo. Tras el anuncio de un principio de acuerdo entre Estados Unidos e Irán, el petróleo Brent experimentó una caída cercana al 7%, lo que sugiere que el mercado podría estar anticipando una normalización en el tránsito por esta vital vía. Sin embargo, el impacto inicial de la guerra ha dejado huellas profundas en la economía global, encareciendo los combustibles y presionando a los bancos centrales y consumidores en todo el mundo.

La Agencia Internacional de Energía (IEA) ha reportado que, antes del conflicto, aproximadamente 20 millones de barriles diarios de crudo y derivados transitaban por el Estrecho de Ormuz, representando alrededor del 20% del consumo mundial de petróleo. Sin embargo, con el inicio de las hostilidades, estos flujos se redujeron drásticamente, alcanzando un mínimo de poco más de 2 millones de barriles diarios en marzo. Este colapso en la oferta ha llevado al Brent a alcanzar un promedio de 103 dólares por barril en marzo, un aumento significativo desde los 70 dólares previos al conflicto.

El impacto de esta crisis no se ha limitado a un aumento en los precios del petróleo. La inflación global ha sido una de las principales víctimas, con la OCDE elevando su proyección de inflación del G20 para 2026 en 1,2 puntos porcentuales, alcanzando un 4%. El Fondo Monetario Internacional (FMI) también ha ajustado a la baja su pronóstico de crecimiento global, proyectando un 3,1% para 2026, advirtiendo que un conflicto prolongado podría llevar a un escenario aún más adverso de 2,5%. Estas cifras reflejan cómo la guerra ha alterado las expectativas económicas a nivel mundial, afectando tanto a países desarrollados como en desarrollo.

Para los inversores, el sector energético ha sido uno de los grandes beneficiados de este conflicto. Las principales petroleras han visto incrementos en sus acciones, con TotalEnergies, Exxon, Chevron y Shell reportando subas acumuladas de entre 18,7% y 37,5% desde el inicio de la guerra. Sin embargo, el sector de transporte aéreo ha sufrido un golpe considerable, con compañías como Spirit Airlines enfrentando costos operativos significativamente más altos debido al aumento del combustible, lo que ha llevado a la cancelación de vuelos y, en su caso, a la suspensión de operaciones.

Mirando hacia el futuro, es crucial observar cómo se desarrollan las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y si realmente se logra una desescalada en el conflicto. La IEA ha proyectado que, si el tránsito por Ormuz se normaliza hacia fines de año, los precios del petróleo podrían estabilizarse, pero las tensiones geopolíticas siguen siendo un factor de riesgo. La situación en el Estrecho de Ormuz ha pasado de ser un tema distante a convertirse en un elemento cotidiano que afecta la inflación, las tasas de interés y los mercados financieros a nivel global.