- Mamdani retiró la propuesta de aumentar el impuesto inmobiliario en un 9,5% tras críticas del sector.
- El déficit presupuestario de Nueva York se estima en USD 12.000 millones, que ahora se abordará con asistencia estatal.
- El presupuesto aprobado incluye USD 4.000 millones adicionales del estado, sumando a los USD 8.000 millones ya comprometidos.
- Mamdani mantiene propuestas fiscales alternativas, como aumentos a impuestos corporativos y a grandes patrimonios, que podrían generar hasta USD 9.000 millones.
- La gobernadora Kathy Hochul se opone a aumentar impuestos en un contexto preelectoral, complicando las alternativas fiscales de Mamdani.
- El debate fiscal se intensifica con críticas de figuras como Ken Griffin, que advierte sobre el riesgo de que los contribuyentes se muden a otras jurisdicciones.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha decidido retirar su propuesta de aumentar en un 9,5% el impuesto a la propiedad, una medida que había generado una fuerte ola de críticas tanto de propietarios como de referentes del sector inmobiliario. Esta propuesta fue inicialmente presentada como una herramienta para abordar un déficit presupuestario de USD 12.000 millones, pero se descartó tras el acuerdo de un nuevo paquete de asistencia financiera por parte del estado. El Ayuntamiento de Nueva York ha confirmado que el alcalde buscará otras alternativas para equilibrar las cuentas municipales, lo que indica un cambio en la estrategia fiscal de la ciudad.
La propuesta de aumento del impuesto inmobiliario, presentada en febrero, tenía como objetivo recaudar aproximadamente USD 3.700 millones mediante un incremento generalizado del tributo para todos los propietarios de inmuebles. Sin embargo, la resistencia de los votantes y el sector inmobiliario fue significativa, ya que se advirtió sobre el impacto directo que tendría en los costos de vivienda y alquiler. Finalmente, el presupuesto aprobado excluyó el incremento del impuesto, gracias a un acuerdo estatal que incluye la transferencia de USD 4.000 millones adicionales, sumándose a los USD 8.000 millones ya comprometidos para los próximos dos años.
El plan de Mamdani había sido considerado un "último recurso" para mantener las finanzas públicas, pero su rápida retirada sugiere una falta de apoyo político y una necesidad de reconsiderar las estrategias fiscales. Aunque ha abandonado la idea del aumento del property tax, el alcalde aún tiene en agenda otras propuestas fiscales, como aumentos de impuestos corporativos y a grandes patrimonios, que podrían generar hasta USD 9.000 millones. Sin embargo, estas alternativas han encontrado resistencia, especialmente de la gobernadora Kathy Hochul, quien se ha mostrado reacia a aumentar los impuestos en un contexto preelectoral.
La administración municipal aún cuenta con el respaldo de Hochul para avanzar con un impuesto selectivo sobre segundas residencias valuadas en USD 5 millones o más, conocido como pied-à-terre tax. Esta medida podría generar alrededor de USD 500 millones, aunque se reconoce que la recaudación podría ser menor. Aún quedan puntos clave por definir, como la tasa final y los criterios de aplicación, lo que mantiene el debate fiscal en un estado activo y en evolución.
El debate sobre la política fiscal se ha intensificado, especialmente tras las declaraciones de Ken Griffin, CEO de Citadel, quien criticó las políticas impositivas de Nueva York y sugirió que podría reducir sus inversiones en la ciudad. Griffin señaló que el 1% de los contribuyentes paga el 45% de los impuestos, lo que pone a la ciudad en una posición precaria si se incentiva a los principales aportantes a mudarse a otras jurisdicciones. Este tipo de comentarios resuenan en un contexto donde la administración municipal busca mantener el equilibrio fiscal sin trasladar el ajuste directamente al costo de vida de los neoyorquinos.
Mamdani presentará la versión final del presupuesto en la segunda quincena de mayo, en medio de negociaciones abiertas y un fuerte debate sobre cómo sostener el equilibrio fiscal. La situación actual resalta la importancia de las decisiones fiscales en el contexto de la economía local y su posible repercusión en el mercado inmobiliario, un sector clave para la economía de Nueva York y, por extensión, para la región.
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