La economía argentina mostró un leve crecimiento del 0,3% en el primer trimestre de 2026, según un informe de la Universidad de San Andrés (Udesa). Este dato se presenta en un contexto de estancamiento general, donde se observa una heterogeneidad sectorial significativa. Los sectores de minería y energía han sido los principales impulsores de esta expansión, destacándose por su crecimiento superior al promedio nacional.

La herramienta 'Nowcast de PBI' de Udesa, que utiliza 29 series de datos oficiales y sectoriales, ha permitido una actualización semanal de las proyecciones económicas. Este enfoque busca reducir el vacío de información que existe entre la publicación de los datos oficiales del Indec, que suelen tardar más de 80 días en ser divulgados. Paula Margaretic, directora del Centro de Estudios Cuantitativos en Negocios de Udesa, subrayó que los datos del EMAE, las importaciones y los despachos de cemento fueron determinantes para ajustar la proyección del PBI trimestral.

Por otro lado, la Universidad Austral ha aportado un análisis más detallado al desagregar la actividad económica por regiones y sectores. Este estudio revela que la economía argentina se comporta como si estuviera compuesta por "tres argentinas en una", donde las provincias cordilleranas, ricas en hidrocarburos y minería, presentan un crecimiento notable en comparación con otras regiones. En particular, el sector Sur, que incluye a Río Negro y Neuquén, mostró un crecimiento mensual del 0,54% en febrero, mientras que la actividad minera en la región Andina ha mantenido un crecimiento sostenido del 0,22% mensual desde agosto de 2025.

La expansión de los sectores de minería y energía se ve respaldada por un entorno de inversión favorable, aunque persisten desafíos como la regulación de la ley de Glaciares que afecta a la minería. Ana Inés Navarro, directora del departamento de Economía de la Universidad Austral, destacó que el potencial de crecimiento en estos sectores es significativo, dado que aún hay muchas propuestas de inversión en espera de aprobación. Esto sugiere que, si se logran destrabar estas iniciativas, el crecimiento podría acelerarse en el futuro.

Mirando hacia adelante, los inversores deben estar atentos a la evolución de los datos del Indec y a las proyecciones de Udesa, que se actualizan semanalmente. La próxima publicación de datos oficiales sobre el PBI será crucial para entender si esta tendencia de crecimiento se sostiene o si se enfrenta a un nuevo estancamiento. Además, el impacto de la actividad minera y energética en las provincias podría influir en la recaudación fiscal y en la dinámica del empleo, factores que son esenciales para la salud económica del país en el corto y mediano plazo.