La Caja de Profesionales cerró el ejercicio 2025 con un déficit de $ 1.247,1 millones, equivalentes a US$ 31,9 millones, marcando así seis años consecutivos de números rojos. A pesar de recibir asistencia financiera del Estado y un aumento en la contribución de jubilados, la institución no logró revertir su situación económica. Este resultado negativo se presenta en un contexto donde la ley 20.410, aprobada en julio de 2024, buscaba mejorar la sostenibilidad financiera de la Caja a través de ingresos extraordinarios.

Durante 2025, la Caja recibió un total de $ 2.530,7 millones en aportes adicionales, provenientes de los jubilados y de Rentas Generales, superando el déficit del año anterior. Sin embargo, los gastos continuaron en aumento, con desembolsos por jubilaciones y pensiones que alcanzaron $ 19.518,5 millones y $ 3.681,4 millones, respectivamente. Esto refleja un incremento significativo en los costos operativos, que se han visto presionados por un aumento en el número de jubilados, que pasó de 15.692 en 2024 a 16.405 en 2025.