La economía de Estados Unidos enfrenta un panorama complicado, especialmente en el contexto de la próxima reunión bilateral entre el presidente Donald Trump y su homólogo chino, Xi Jinping. La inflación en EE.UU. se ha incrementado, alcanzando un 1,2% interanual en abril, lo que ha generado preocupación entre los consumidores y analistas. Este aumento se ha visto impulsado por el alza en los precios de la energía, que ha hecho que el costo promedio de la gasolina supere los 4,50 dólares por galón, un incremento de más del 50% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente. Esta situación ha erosionado la confianza del consumidor, que ha caído a mínimos históricos, lo que podría afectar la demanda interna y, por ende, el crecimiento económico del país.

En contraste, la economía china muestra una mayor resiliencia a pesar de un leve aumento en su inflación, que pasó del 1% en marzo al 1,2% en abril. Sin embargo, la inflación de precios al productor (IPP) se disparó a 2,8%, lo que indica presiones inflacionarias en la producción. A pesar de esto, el crecimiento del comercio en China ha superado las expectativas, con exportaciones e importaciones que han mostrado un repunte. Este crecimiento es crucial para la economía china, que ha logrado un crecimiento interanual del 5% en el primer trimestre de 2026, a pesar de un consumo interno relativamente débil.