- Durante la maternidad, las trabajadoras no reciben aportaciones a su Afore, lo que afecta su ahorro para el retiro.
- El 58% de las madres trabajadoras en México se encuentra en la informalidad, lo que limita sus oportunidades de ahorro.
- Menos del 30% de las cuentas de Afore son de mujeres, y muchas experimentan trayectorias laborales intermitentes.
- La Ley de 1997 establece un sistema de contribución definida, donde la responsabilidad del monto final de la pensión recae en las cuentas individuales.
- Se proponen ajustes en la política pública para reconocer las semanas de maternidad como cotizadas para el ahorro para el retiro.
En México, la licencia de maternidad garantiza el 100% del salario a través de un subsidio del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Sin embargo, durante este periodo, las trabajadoras pierden aportaciones a sus cuentas individuales de Afore, lo que contribuye a una creciente desigualdad en el ahorro para el retiro entre hombres y mujeres. Este sistema de pensiones, diseñado con cuentas individuales, implica que la calidad del retiro depende del ahorro acumulado y del número de semanas cotizadas, lo que significa que las pausas en la cotización, como las que ocurren durante la maternidad, pueden tener efectos negativos en la jubilación de las trabajadoras que deciden formar una familia.
La situación se agrava por la intermitencia laboral, la mayor informalidad y la menor participación de las mujeres en la economía formal. Según un estudio del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección (CIMAD-IPADE) y Afore SURA, la brecha de participación laboral entre hombres y mujeres se mantiene significativa, afectando directamente el ahorro previsional. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024 revela que, incluso entre quienes tienen actividad remunerada, las mujeres tienen un 10% menos de cuentas para el retiro en comparación con los hombres, lo que resalta la desigualdad estructural en el acceso a la seguridad social.
El director general de Afore SURA, Emilio Beltrán, señala que menos del 30% de las cuentas de Afore son de mujeres, y muchas de ellas experimentan trayectorias laborales intermitentes. Aunque el IMSS cubre el salario completo durante la incapacidad por maternidad, esto no se traduce en aportaciones a la subcuenta de retiro, lo que implica que el saldo de la Afore no crece durante este tiempo. La falta de aportaciones durante la maternidad puede llevar a las mujeres a enfrentar pensiones más bajas o a tener que trabajar más tiempo para alcanzar el mínimo legal de cotización.
La Ley de 1997, que establece un sistema de contribución definida, pone la responsabilidad del monto final de la pensión en las cuentas individuales de los trabajadores. Esto contrasta con la Ley de 1973, donde el Estado asumía el faltante. La aportación patronal, que para 2026 alcanzará el 10.638% del salario, es crucial para el ahorro en las cuentas de Afore. Sin embargo, muchas trabajadoras no reciben depósitos durante su maternidad, lo que limita su capacidad de ahorro. Además, el 58% de las madres trabajadoras se encuentra en la informalidad, lo que agrava la situación y limita sus oportunidades de ahorro.
La economista Fátima Masse destaca que el sistema previsional refleja desigualdades que se construyen mucho antes del retiro. Las mujeres tienden a dejar el mercado laboral cuando aumenta la demanda de cuidados, lo que genera trayectorias laborales interrumpidas. Para abordar esta problemática, se proponen ajustes en la política pública, como reconocer las semanas de maternidad como cotizadas para el ahorro para el retiro. Sin embargo, cualquier modificación requerirá un análisis presupuestal cuidadoso, dado que los subsidios por maternidad ya representan un gasto significativo para el erario público. A medida que más mujeres comiencen a jubilarse bajo este esquema, la brecha de desigualdad podría ampliarse aún más, lo que requerirá atención urgente por parte de los responsables de la política pública.
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