- El comercio bilateral entre México y la UE alcanzó 82,400 millones de euros en 2024, triplicándose desde el año 2000.
- Más del 99% de los bienes intercambiados quedarán libres de aranceles, beneficiando sectores como el agroalimentario y la manufactura.
- El acuerdo modernizado incluye un marco de protección a la inversión con más de treinta artículos sobre resolución de controversias.
- Aproximadamente el 80% de las exportaciones mexicanas se destinan a EE.UU., lo que hace necesario diversificar hacia la UE.
- El Acuerdo Comercial Provisional (iTA) puede entrar en vigor más rápidamente, ofreciendo una ventana de preparación para las empresas.
México se encuentra en un momento crucial en su política comercial, enfrentando presiones tanto internas como externas. La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se desarrolla en un clima de proteccionismo arancelario por parte de Estados Unidos, que busca limitar los vínculos comerciales y tecnológicos con China. En este contexto, el Acuerdo Global Modernizado con la Unión Europea (UE) se perfila como una herramienta estratégica que podría fortalecer la posición de México en el comercio internacional, especialmente en un entorno geopolítico cada vez más polarizado.
El Acuerdo Global original, que estuvo en vigor desde el año 2000, marcó un hito al ser el primer acuerdo que vinculó a la UE con un país latinoamericano. Desde su implementación, el comercio bilateral entre México y la UE se ha triplicado, alcanzando un intercambio de bienes de 82,400 millones de euros en 2024. Además, la UE se ha convertido en el segundo mayor inversor en México, con un acumulado de 208,900 millones de euros en 2023. Sin embargo, el acuerdo original se había vuelto obsoleto ante la evolución de la economía global, lo que hizo necesaria su modernización para incluir temas como la digitalización y la economía verde.
La modernización del acuerdo no solo implica una revisión arancelaria, sino que tiene un alcance estructural significativo. Más del 99% de los bienes intercambiados entre México y la UE quedarán libres de aranceles, lo que beneficiará a sectores clave como el agroalimentario y la manufactura. Por ejemplo, productos mexicanos como el aguacate y el tequila podrán acceder a mercados europeos sin aranceles, mientras que el sector agroalimentario europeo podrá ingresar a un mercado mexicano que actualmente enfrenta aranceles de hasta 45% en productos como carne de cerdo y huevo. Este acceso ampliado es fundamental para diversificar las exportaciones mexicanas y reducir la dependencia del mercado estadounidense, que representa aproximadamente el 80% de las exportaciones de México.
El Acuerdo Global Modernizado también introduce un marco de protección a la inversión que incluye más de treinta artículos dedicados a la resolución de controversias. Esto es crucial para las empresas que operan en ambas regiones, ya que proporciona un entorno más seguro para la inversión. El gobierno mexicano ha lanzado el Plan México, que busca fortalecer la producción nacional y reducir la dependencia de importaciones en sectores estratégicos. La inversión europea se considera esencial para este plan, ya que puede ayudar a construir capacidades industriales en México.
A medida que se avanza hacia la entrada en vigor del acuerdo, que tiene una arquitectura dual, las empresas deben prepararse para las nuevas condiciones comerciales. El Acuerdo Comercial Provisional (iTA) puede entrar en vigor más rápidamente, lo que ofrece una ventana de preparación para las empresas mexicanas y europeas. La presidenta Sheinbaum ha señalado que cerca de 2,000 empresas alemanas ya están invirtiendo en México, lo que indica un interés creciente por parte de inversores europeos. La clave estará en si México puede aprovechar esta oportunidad para profundizar su relación con Europa y diversificar sus mercados.
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