El Gobierno argentino ha oficializado la venta del 50% de las acciones de la Compañía Inversora en Transmisión Eléctrica (Citelec), controlante de Transener, al consorcio formado por Edison Transmisión S.A. y Genneia S.A. Esta transacción, que se formalizó mediante la Resolución 673/2026 del Ministerio de Economía, se concretó tras un proceso de licitación que culminó con una oferta ganadora de US$356.174.811,78. Este monto fue considerado razonable por la Comisión Evaluadora, superando el precio base estipulado para la venta de la participación estatal.

Con esta operación, el consorcio se convierte en co-controlante de la red troncal de transmisión eléctrica en Argentina, donde el otro 50% de Transener permanece en manos de Pampa Energía, un holding liderado por Marcelo Mindlin. La formalización de la venta marca un hito en el proceso de privatización de activos estatales en el sector energético, un objetivo que ha sido prioritario para la administración actual. La resolución también establece un plazo de 15 días hábiles para la suscripción del Contrato de Compraventa de Acciones, lo que permitirá al nuevo consorcio asumir el control operativo de Transener en el corto plazo.

Transener es responsable de la administración de más de 12.600 kilómetros de líneas de alta tensión que recorren el país, desde Jujuy hasta Santa Cruz. La compañía ha reportado utilidades anuales superiores a los US$200 millones, lo que la convierte en un activo atractivo para los inversores. Sin embargo, a pesar de las expectativas del Gobierno de Javier Milei, la falta de interés de capitales extranjeros en el proceso de licitación ha sido notable, lo que podría indicar una percepción de riesgo en el sector energético argentino.

La participación restante de Transener está distribuida entre la ANSES (19,57%) y el capital que cotiza en la Bolsa porteña (27,79%). Este cambio en la estructura de propiedad podría tener implicancias significativas para el mercado eléctrico argentino, especialmente en un contexto donde la inversión privada se está convirtiendo en un pilar fundamental para el desarrollo del sector. La privatización de Transener también se enmarca dentro de un esfuerzo más amplio del Gobierno por reducir la carga fiscal y mejorar la eficiencia operativa del sistema eléctrico nacional.

A futuro, los inversores deberán prestar atención a cómo se implementan las nuevas políticas de gestión en Transener bajo el control de Edison y Genneia. La capacidad del nuevo consorcio para optimizar la operación y generar valor en un entorno competitivo será crucial. Además, el impacto de esta privatización en los precios de la electricidad y en la inversión en infraestructura eléctrica en Argentina será un tema relevante a monitorear en los próximos meses, especialmente con la proximidad de las elecciones y posibles cambios en la política económica del país.