- El riesgo país argentino cayó más de 1400 puntos desde la asunción de Javier Milei.
- Argentina sigue ocupando el último lugar en el ranking regional de riesgo país, con un spread que duplica el promedio latinoamericano.
- Los bonos argentinos con vencimiento en 2035 cierran con rendimientos del 9,3%, superiores a los de Bolivia y Ecuador.
- El país enfrenta pagos de deuda significativos de US$4200 millones en julio y más de US$10.000 millones en 2027.
- La incertidumbre política relacionada con las elecciones de 2027 sigue influyendo en las tasas exigidas por los inversores.
- Adcap proyecta que el riesgo país podría bajar de 400 puntos hacia fin de año si se consolidan las mejoras en reservas y calificaciones.
El riesgo país argentino cerró este lunes en 496 puntos básicos, marcando su nivel más bajo desde enero, cuando alcanzó los 484 puntos. Esta caída representa una reducción de más de 1400 puntos desde que Javier Milei asumió la presidencia, cuando el indicador superaba las 1900 unidades. A pesar de esta mejora, Argentina continúa ocupando el último lugar en el ranking regional de riesgo país elaborado por JP Morgan, lo que plantea interrogantes sobre las razones detrás de esta situación persistente.
El ranking regional, que excluye a Venezuela por su prolongada situación de default, revela que Argentina ha logrado una de las mayores compresiones de riesgo país desde fines de 2024, pasando de 635 a 496 puntos. Sin embargo, el spread argentino sigue siendo casi el doble del promedio latinoamericano, lo que indica que, a pesar de los avances, el país no ha logrado recuperar la confianza de los inversores. Comparativamente, bonos soberanos de países como Bolivia y Ecuador, que enfrentaron tensiones financieras significativas, operan con rendimientos inferiores al 9,3% que cierran los títulos argentinos con vencimiento en 2035.
La reciente baja en el riesgo país se aceleró tras la mejora en la calificación de la deuda argentina por parte de Fitch, que la elevó de CCC+ a B-. Esta decisión ha generado expectativas de nuevas mejoras por parte de otras agencias de calificación, como Moody’s y S&P. Sin embargo, los analistas advierten que, a pesar de los fundamentos mejorados, el mercado sigue asignando una penalidad diferencial a Argentina, lo que se traduce en tasas más altas para sus bonos. Esto se debe en parte a la incertidumbre política que rodea las elecciones de 2027, donde los inversores exigen tasas significativamente más altas para bonos que vencen después de esa fecha.
Desde GMA Capital, se destaca que el país enfrenta vencimientos de deuda significativos en los próximos años, incluyendo pagos de US$4200 millones en julio y más de US$10.000 millones en 2027. Sin un manejo claro de pasivos, depender únicamente de pagos al contado no es sostenible. Además, el ratio entre reservas y deuda de corto plazo se sitúa en 0,6, por debajo del promedio de 1,4 de países comparables, lo que refleja una debilidad en los indicadores cambiarios de Argentina. A pesar de que el Gobierno asegura que no necesita emitir deuda internacional a tasas superiores al 9% debido a otras fuentes de financiamiento, la situación sigue siendo precaria.
La comparación con otros países de la región, como Perú, resalta la dificultad de Argentina para construir credibilidad monetaria a largo plazo. A pesar de haber enfrentado inestabilidad política, Perú ha mantenido una política económica más predecible gracias a la continuidad en la dirección de su banco central. En contraste, la Argentina ha experimentado cambios frecuentes en la conducción del Banco Central, lo que ha contribuido a la percepción de riesgo en los mercados. La distancia en la estabilidad monetaria entre ambos países es un factor que se observa con preocupación por parte de los inversores.
A futuro, se espera que la mejora en la calificación de la deuda y la acumulación de reservas puedan ayudar a reducir el riesgo país. Adcap proyecta que, si se consolidan estas tendencias y se disminuye la incertidumbre política, el riesgo país podría perforar los 400 puntos hacia fin de año. Sin embargo, los inversores seguirán monitoreando de cerca los vencimientos de deuda y la evolución de la política económica del Gobierno, especialmente en el contexto de las elecciones de 2027.
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