La carrera por la inteligencia artificial (IA) ha dado un giro significativo en los últimos meses, alejándose de la mera competencia por modelos de IA hacia el control de la infraestructura de hardware, específicamente los chips. Nvidia, que ha sido el líder indiscutido en este sector gracias a sus GPUs, sigue siendo un jugador clave, pero ahora enfrenta una nueva amenaza: sus principales clientes, como Amazon y Google, están comenzando a desarrollar sus propios chips. En el primer trimestre de 2026, Amazon Web Services (AWS) reportó ingresos de 37,600 millones de dólares, lo que representa un crecimiento del 28% en comparación con el año anterior. Este crecimiento ha sido impulsado en parte por su negocio de chips, que incluye productos como Graviton, Trainium y Nitro, que ya superan una tasa anualizada de 20,000 millones de dólares y están creciendo a un ritmo de tres dígitos.

Por su parte, Google Cloud también ha mostrado un crecimiento notable, con un aumento del 63% en sus ingresos trimestrales, superando por primera vez los 20,000 millones de dólares. Este crecimiento ha sido impulsado por la demanda de productos de IA y servicios de infraestructura empresarial. Sundar Pichai, CEO de Alphabet, mencionó que el backlog de Google Cloud casi se duplicó en comparación con el trimestre anterior, alcanzando más de 460,000 millones de dólares. Esto indica no solo una fuerte demanda, sino también un cambio en la estrategia de Google, que ahora busca ofrecer sus chips TPU a un grupo selecto de clientes para su propia infraestructura de centros de datos.

La transición hacia la producción de chips propios no será sencilla para Amazon y Google, ya que sus soluciones actuales son altamente personalizadas y diseñadas para sus propios centros de datos. Según Patrick Moorhead, CEO de Moor Insights & Strategy, esto podría dificultar la adopción masiva de estos chips en el mercado. Sin embargo, esta estrategia tiene un doble objetivo: por un lado, reducir la dependencia de Nvidia y, por otro, ofrecer soluciones de cómputo especializado a un costo más competitivo. Alvin Nguyen, analista senior de Forrester, señala que, aunque Nvidia debería estar preocupada, su ecosistema de hardware y software sigue siendo un gran atractivo para los clientes.

Desde la perspectiva del inversor, este cambio en la dinámica del mercado de chips podría tener implicaciones significativas. La capacidad de Amazon y Google para desarrollar y ofrecer chips a un costo más bajo podría desestabilizar el dominio de Nvidia en el sector de la IA. Si estas empresas logran capturar una mayor cuota de mercado, podrían ver un aumento en sus márgenes de beneficio, lo que a su vez podría influir en sus valoraciones en el mercado. Además, la competencia en el sector de chips podría llevar a una reducción de precios, beneficiando a los consumidores y empresas que dependen de estos servicios.

A futuro, será importante monitorear cómo se desarrollan estas iniciativas de Amazon y Google en el mercado de chips. Con la creciente demanda de soluciones de IA, es probable que veamos un aumento en la inversión en infraestructura de centros de datos y en el desarrollo de chips especializados. Los próximos trimestres serán cruciales para evaluar si estas empresas pueden escalar sus operaciones de producción de chips y cómo esto afectará su relación con Nvidia y otros competidores en el sector. Las proyecciones de ingresos y la evolución de sus respectivos negocios de chips serán indicadores clave a seguir en este contexto.