El gobierno de Donald Trump ha decidido abrir más las importaciones de carne vacuna a Estados Unidos, una medida que busca contener los precios récord que enfrentan los consumidores en el país. Esta decisión implica la suspensión temporal de las cuotas arancelarias que encarecen las importaciones una vez que se supera un volumen anual determinado. La administración estadounidense espera que esta medida, que podría entrar en vigor desde este lunes, permita la entrada de más cortes y carne picada a precios más bajos, lo que podría aliviar la presión inflacionaria en el sector alimentario.

La carne vacuna se ha convertido en uno de los principales motores de la inflación en Estados Unidos, donde su precio ha mantenido una tendencia ascendente a diferencia de otros productos alimenticios que han visto una disminución en sus precios. En los últimos cinco años, el precio de la carne picada ha aumentado un 40%. Esta situación ha llevado a la Casa Blanca a tomar medidas drásticas, ya que el stock bovino en el país ha caído al nivel más bajo en 75 años, afectado por la pandemia y sequías en áreas de pastoreo. La administración también ha incluido en su paquete de medidas un mayor acceso a préstamos para ganaderos locales y la reducción de regulaciones del Departamento de Agricultura.