La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha presentado datos alarmantes sobre la demografía mundial que indican un cambio significativo en el centro de gravedad poblacional. La población de China, que en 1970 representaba el 22% de la humanidad, está en declive. Para 2026, se espera que esta cifra caiga al 17%, y las proyecciones sugieren que para 2050, China representará solo el 13% de la población global. Este cambio marca el fin de una era en la que China fue vista como la fábrica del mundo, impulsada por una fuerza laboral abundante.

Históricamente, la región asiática fue el motor del crecimiento global, contribuyendo con el 67% del crecimiento mundial en 1970. Sin embargo, esta cifra ha disminuido drásticamente a solo el 38% en la actualidad. Este cambio no solo afecta a la economía china, sino que también plantea interrogantes sobre quién asumirá el liderazgo en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial en el futuro. La respuesta parece estar en el Sur Global, especialmente en África, que está experimentando un crecimiento demográfico sin precedentes.

Se estima que para 2026, África albergará el 19% de la población mundial, un aumento significativo desde el 10% en 1970. Este continente se convertirá en el motor de aproximadamente el 45% del crecimiento demográfico actual. Para 2050, se prevé que el 74% del crecimiento de la población mundial provenga de África, lo que cambiará drásticamente la dinámica económica y demográfica global. Seis países africanos serán responsables de casi la mitad de este crecimiento, lo que subraya la importancia de la región en el futuro.

Para los inversores, este cambio demográfico tiene implicaciones significativas. La disminución de la población china y su impacto en el crecimiento global podría afectar la demanda de commodities y productos manufacturados que han sido impulsados por la economía china en las últimas décadas. A medida que la población activa de China disminuye, es probable que la presión sobre los precios de las materias primas se modifique, lo que podría ofrecer oportunidades y desafíos para los mercados emergentes, incluidos los de América Latina.

Mirando hacia el futuro, es crucial observar cómo se desarrollan estas tendencias demográficas. La proyección de un crecimiento poblacional casi exclusivo en África hasta el pico estimado de 10,29 mil millones de personas en 2084 sugiere que las inversiones en este continente podrían volverse cada vez más atractivas. Los inversores deben estar atentos a cómo las políticas económicas y las inversiones en infraestructura en África evolucionan para capitalizar este crecimiento demográfico, así como a las oportunidades que surjan en otros mercados emergentes que podrían beneficiarse de este cambio en el centro de gravedad global.