- Canillita ha abierto cuatro locales en Buenos Aires, despachando hasta 10 kg de café diarios en su primer local.
- La inversión inicial para el proyecto fue de 10,000 dólares, y la franquicia requiere 120,000 dólares.
- El modelo de negocio integra arte y café, permitiendo a artistas exponer sus obras en los locales.
- La empresa ha alcanzado 2 millones de visualizaciones mensuales en redes sociales sin gastar en publicidad.
- El reconocimiento por el mejor diseño arquitectónico en Buenos Aires ha consolidado su imagen como un movimiento urbano.
En un giro innovador, tres jóvenes emprendedores argentinos han transformado un tradicional puesto de diarios en una exitosa cadena de cafeterías llamada Canillita. Lautaro Loguzzo, Gerónimo Messineo y Julián Cerati, cada uno con habilidades complementarias, han logrado captar la atención del público y los medios desde su apertura en agosto de 2024. Con una inversión inicial de 10,000 dólares, el primer local en la esquina de Junín y Paraguay ha despachado hasta 10 kg de café diarios, superando con creces el promedio de una cafetería de especialidad, que suele rondar los 1.5 kg. Este éxito inmediato se vio impulsado por un posteo viral en Twitter, lo que les permitió atraer a unas 600,000 personas que circulan diariamente por la zona de la Facultad de Medicina.
La idea de Canillita surgió tras un viaje de Lautaro a Europa, donde observó modelos de cafeterías que aprovechaban espacios urbanos de manera creativa. Con un enfoque en la estética y la experiencia del cliente, los socios decidieron innovar en un sector que, hasta entonces, se había mantenido estancado. La apertura del primer local fue posible gracias a un decreto nacional que permitió a los puestos de diarios ofrecer servicios de cafetería, un cambio normativo que abrió la puerta a nuevas oportunidades en un mercado que parecía saturado. Desde su lanzamiento, Canillita ha crecido rápidamente, abriendo cuatro locales en puntos estratégicos de Buenos Aires, incluyendo Facultades y zonas de alto tránsito.
El modelo de negocio de Canillita no se limita a la venta de café; también incorpora un espacio para artistas, lo que les ha permitido diferenciarse de la competencia y atraer a un público diverso. Este enfoque ha generado un crecimiento orgánico en redes sociales, alcanzando 2 millones de visualizaciones mensuales sin gastar en publicidad. La franquicia, que ya está en funcionamiento en el local de Tribunales, requiere una inversión de 120,000 dólares y promete un retorno en 12 a 18 meses, lo que la convierte en una opción atractiva para emprendedores interesados en el sector.
El impacto de Canillita en el mercado local ha sido significativo. La presión de grandes competidores se ha hecho evidente, pero en lugar de retroceder, los fundadores han decidido exponer la situación y defender su propuesta. Este enfoque proactivo les ha valido el reconocimiento por el mejor diseño arquitectónico en Buenos Aires, lo que ha contribuido a consolidar su imagen como un movimiento urbano que revitaliza espacios públicos. A medida que se expanden a otras ciudades argentinas como Mar del Plata y Córdoba, también están considerando llevar su modelo a Europa, donde ven una oportunidad para integrar arte y café en un sector aún inexplorado.
A futuro, Canillita planea seguir creciendo y diversificando su oferta. La empresa ha expresado su interés en restaurar plazas y parques con cafeterías que integren el arte y el paisaje urbano. Este enfoque no solo busca aumentar su presencia en el mercado, sino también mantener viva la esencia de su proyecto original. Con un equipo de 25 personas y un centro de producción de pastelería, los fundadores están decididos a reinvertir sus ganancias para seguir expandiendo su marca y su impacto en la comunidad. La ambición de llevar Canillita a Europa refleja su visión de crear un modelo de negocio que no solo sea rentable, sino que también aporte valor cultural y social a las ciudades donde se establezca.
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