La escalada del conflicto en Medio Oriente ha llevado al precio del petróleo Brent a alcanzar los US$ 110 por barril, un aumento significativo que se ha visto impulsado por la crisis geopolítica en la región. Este aumento ha tenido un efecto dominó en el mercado energético global, impactando directamente en los precios de los combustibles y tarifas en Argentina. El último Informe Mensual de Precios de la Energía de Daniel Montamat & Asociados indica que el Índice Monitor de Disparidad de Precios de la Energía (IMPED) ha vuelto a escalar, tras varios meses de estabilidad, debido a la creciente divergencia entre los precios locales y las referencias internacionales.

Desde marzo, el proceso de alineamiento de los precios en Argentina se ha revertido, afectado por el fuerte shock externo generado por la crisis en el Estrecho de Ormuz. Este punto neurálgico del comercio global de petróleo ha visto un descenso del tráfico de petroleros de aproximadamente un 70%, con más de 150 buques paralizados en el Golfo Pérsico debido a la falta de garantías de seguridad. La respuesta de Irán a las sanciones estadounidenses ha intensificado las tensiones, contribuyendo a un entorno de riesgo geopolítico que ha llevado a algunos cargamentos físicos a negociarse cerca de los US$ 150, reflejando la desesperación de los importadores asiáticos por asegurar suministros.

En Argentina, el impacto de la volatilidad internacional ya se ha comenzado a sentir. Las tarifas de gas natural han experimentado un aumento promedio del 1% para usuarios sin subsidios, mientras que la electricidad ha subido cerca del 2% bajo el nuevo esquema de Revisión Quinquenal Tarifaria. Sin embargo, algunos hogares con subsidios energéticos focalizados podrían ver una reducción en sus facturas gracias a un incremento en las bonificaciones estatales, que ahora cubren el 60% del costo total para ciertos segmentos residenciales. A pesar de estos ajustes, el informe destaca que los precios internos de los combustibles están aumentando a un ritmo más lento que las referencias globales, lo que ha llevado a un aumento en el IMPED.

El mercado de combustibles en Argentina muestra que la nafta súper se ha alineado prácticamente con la paridad internacional de importación, alcanzando un promedio de US$ 1,53 por litro. Sin embargo, el gasoil aún se encuentra un 8% por debajo de esa referencia, lo que refleja la presión que enfrenta este segmento debido a la escasez global y las restricciones de exportación impuestas por China. La situación del gasoil es particularmente delicada, ya que los inventarios globales están en niveles críticos, lo que podría llevar a un aumento adicional en los precios internos.

A pesar de este panorama complicado, Argentina se posiciona como uno de los grandes ganadores energéticos en la región. La producción nacional de crudo ha alcanzado los 890.000 barriles diarios, y el país ha logrado un superávit energético récord de más de US$ 2.000 millones en el primer trimestre de 2026, gracias al desarrollo de Vaca Muerta. Argentina, junto con Brasil y Guyana, se perfila como un motor del crecimiento de la oferta global fuera de la OPEP. Además, el país está acelerando su ingreso al mercado internacional de Gas Natural Licuado (GNL), con proyectos como "LNG del Plata" que buscan iniciar exportaciones de gas por barco desde 2027. La alta calidad del crudo Medanito, que ha comenzado a negociarse con un premio sobre el Brent, también resalta el atractivo del petróleo argentino en un contexto de creciente demanda internacional.

En los próximos meses, los inversores deben estar atentos a la evolución de los precios del petróleo y su impacto en las tarifas locales. La crisis geopolítica en Medio Oriente y la respuesta de los mercados a los cambios en la oferta y demanda global seguirán siendo factores determinantes en la dinámica del sector energético argentino.