La reciente visita de Xing Yanling, líder de la Asociación de la Industria de Carnes de Tianjin, a la Amazonía brasileña ha marcado un hito en la relación comercial entre Brasil y China. Xing anunció que su asociación se compromete a adquirir 50 mil toneladas de carne bovina brasileña certificada y libre de desmatamiento antes de finalizar el año. Este volumen representa aproximadamente el 4,5% de las exportaciones brasileñas de carne bovina hacia el mercado chino, lo que subraya un cambio significativo en las prioridades de compra de uno de los mayores importadores de carne del mundo.

Este compromiso se produce en un contexto donde el gobierno chino ha manifestado su intención de abordar el impacto ambiental del comercio. En años recientes, China ha implementado regulaciones más estrictas, como la prohibición del comercio de madera ilegal en 2019 y un acuerdo con Brasil en 2023 para erradicar el desmatamiento ilegal. La carne bovina, que ha sido históricamente vinculada al desmonte de la Amazonía, está ahora en el centro de un esfuerzo por promover prácticas más sostenibles en la cadena de suministro.

La iniciativa de Tianjin desafía la creencia de que los importadores chinos solo se preocupan por el precio. Según Andre Vasconcelos, de la plataforma Trase, la carne bovina brasileña es la más asociada al desmatamiento entre los productos agrícolas importados por China. A medida que los consumidores chinos aumentan su poder adquisitivo, también se vuelven más exigentes respecto a la sostenibilidad de los productos que consumen. Este cambio en la demanda podría tener un efecto positivo en la preservación de la Amazonía, que pierde cientos de miles de hectáreas de árboles cada año.

Sin embargo, el sistema de rastreabilidad en Brasil presenta desafíos significativos. Actualmente, se basa en documentos de transporte que pueden ser fácilmente falsificados, lo que dificulta la verificación de la legalidad de las operaciones. La implementación de la certificación “Beef on Track” por parte de la ONG Imaflora busca mejorar esta situación, ofreciendo un sello que garantiza que la carne proviene de fuentes sostenibles y legales. Este sello podría ser clave para que los productores brasileños accedan a mercados más exigentes como el chino, donde los consumidores están dispuestos a pagar hasta un 10% más por carne que cumpla con estos estándares.

A medida que se implementan estas iniciativas, es crucial observar cómo reaccionan los exportadores brasileños y si adoptan la certificación propuesta. La Asociación Brasileña de las Industrias Exportadoras de Carnes (ABIEC) ha expresado su preocupación por la posible creación de nuevas barreras al comercio debido a la demanda de carne sostenible. Además, las cuotas impuestas por China a las importaciones de carne bovina, que limitan las compras a 1,1 millones de toneladas anuales, podrían complicar aún más la situación. Estas cuotas se establecieron en un momento en que la producción global de carne bovina está disminuyendo, lo que podría afectar los precios y la disponibilidad de carne en el mercado chino.

En resumen, el compromiso de Tianjin representa una oportunidad para que Brasil diversifique su oferta de carne bovina hacia un mercado que valora la sostenibilidad. Sin embargo, los desafíos en la implementación de sistemas de rastreabilidad y las restricciones comerciales impuestas por China podrían limitar el impacto positivo de esta iniciativa. A medida que se acerca el final del año, será fundamental monitorear la adopción de la certificación y cómo esto influye en las relaciones comerciales entre Brasil y China, así como en la salud de la Amazonía.