En marzo de 2026, las importaciones de carne en Argentina alcanzaron un nuevo récord, totalizando 12.241 toneladas. Esta cifra representa un incremento de aproximadamente 4.000 toneladas en comparación con febrero, lo que refleja un cambio significativo en el comportamiento del mercado. Los analistas atribuyen este aumento a la reciente apreciación del tipo de cambio y al incremento de los costos de producción local, lo que ha llevado a muchos productores a considerar más viable importar carne en lugar de producirla localmente.

Desde la asunción del gobierno de Javier Milei en noviembre de 2023, las importaciones de carne habían sido relativamente bajas, con solo 684 toneladas registradas en ese mes. Sin embargo, a partir de septiembre de 2024, se observó un aumento constante en las cantidades importadas, impulsadas principalmente por la carne de cerdo. Este cambio se ha visto facilitado por la desarticulación de gran parte del cepo cambiario y las regulaciones que limitaban el comercio exterior, lo que ha permitido a los importadores acceder a mercados internacionales con mayor facilidad.

El Instituto para el Desarrollo Agroindustrial Argentino (IDAA) señala que, aunque los volúmenes importados aún son inferiores a la producción nacional, la tendencia sugiere que importar carne podría ser más conveniente que comprarla localmente. Esto es especialmente preocupante para los pequeños productores de pollo y cerdo, quienes enfrentan un entorno cada vez más difícil debido a la combinación de costos crecientes y la competencia de las importaciones. En particular, la provincia de Entre Ríos, que concentra el 52% de la faena avícola del país, se ha visto gravemente afectada por esta situación.

El diputado nacional Guillermo Michel, oriundo de Entre Ríos, ha expresado su preocupación por la viabilidad de la producción local. Según él, el aumento de tarifas, las altas tasas de interés para financiar capital de trabajo y el estado de las rutas han hecho que sea casi imposible competir en el mercado. Además, la relación entre importaciones y exportaciones se ha disparado, alcanzando el 23% en el primer trimestre de 2026, lo que implica que por cada 100 kilos de carne exportados, se importan 23 kilos. Esta relación era de solo 4 kilos hasta el año pasado, lo que indica un cambio drástico en la dinámica del sector.

A futuro, se espera que la tendencia de importaciones continúe, especialmente si la apreciación del tipo de cambio se mantiene. Javier Preciado Patiño, titular de RIA Consultores, anticipa que los números de abril probablemente reflejarán una continuación de la tendencia observada en marzo. Sin embargo, esta apertura de importaciones, aunque busca contener la inflación, también podría resultar en un retroceso de la industria local, con la pérdida de puestos de trabajo y precios de alimentos que no disminuyen en las góndolas. Los pequeños productores de pollo y cerdo son los más vulnerables y podrían quedar fuera del negocio si no se toman medidas adecuadas para proteger su viabilidad.

En el contexto de las importaciones, también se han registrado las primeras compras de carne vacuna a Estados Unidos, aunque este segmento ha visto un aumento en las exportaciones argentinas de cortes de mayor valor. Este cambio en la dinámica de comercio exterior podría tener implicaciones significativas para el mercado de carne en Argentina, y es un desarrollo que merece atención en los próximos meses.