Las acciones y bonos argentinos enfrentaron una semana de alta volatilidad, marcada por tensiones geopolíticas en Medio Oriente y un contexto internacional incierto. En la última jornada, el índice S&P Merval retrocedió un 2,1%, cerrando en 2.819.130,35 puntos, afectado principalmente por caídas en los sectores energético y de servicios públicos. Las acciones de Grupo Supervielle, Transportadora de Gas del Norte y Pampa Energía destacaron entre las mayores bajas, con caídas de 5,2%, 3,9% y 3,5% respectivamente.

La atención del mercado se centró en la fuerte caída de Mercado Libre, que se desplomó un 12,4% en Wall Street tras la presentación de sus resultados trimestrales. Este descenso no solo afectó a la compañía, sino que también arrastró a otros ADRs argentinos en Nueva York, como Banco Supervielle, que cayó un 5,8%, Irsa con un descenso del 5,5% y Globant que retrocedió un 4%. La caída de Mercado Libre refleja la incertidumbre que enfrentan las empresas tecnológicas en un entorno de tasas de interés elevadas y un mercado laboral en evolución.

A pesar del retroceso en la renta variable, los bonos soberanos en dólares mostraron un comportamiento más positivo. Los títulos Globales, como el Global 2038 y el Global 2035, avanzaron un 1,3% y un 0,8% respectivamente, lo que permitió que el riesgo país descendiera a 513 puntos básicos, perforando nuevamente el umbral de 520. Este comportamiento sugiere que, a pesar de la presión en el mercado de acciones, los inversores aún ven valor en los activos de deuda soberana argentina.

El contexto internacional también influyó en el desempeño de los activos argentinos. La escalada del conflicto en Medio Oriente, con nuevos ataques en el estrecho de Ormuz, ha elevado la preocupación sobre el abastecimiento energético global, lo que a su vez ha provocado un aumento en los precios del petróleo. El barril de crudo Brent superó los 101 dólares, mientras que el WTI alcanzó los 95 dólares por barril. Esta situación podría tener repercusiones en la inflación y en el costo de vida en Argentina, dado que el país es un importador neto de energía.

En el plano local, el Banco Central publicó el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), donde los analistas proyectan una inflación mensual del 2,6% para abril y un crecimiento del PBI del 2,8% para 2026. Estas proyecciones sugieren que, a pesar de la volatilidad actual, hay expectativas de crecimiento moderado a mediano plazo. Los inversores deberán estar atentos a la evolución de la economía argentina y a los riesgos externos, especialmente en un entorno donde la mejora en la calificación crediticia de Fitch se ve opacada por la presión internacional y la incertidumbre financiera global.